lunes, 30 de noviembre de 2009

Travesuras infantiles IV



Ya hemos hablado que en toda familia siempre hay un hijo o hija más travieso que los demás (al menos se ha tocado concretamente en tres posts anteriores sobre el tema).
Pues bien, una de las mejores cosas que le pueda pasar a uno es descubrir que uno de sus progenitores tuvo tan dudoso "mérito" en su familia. Eso garantizará alegres historias para recordar y compartir.
En mi caso, se trata ambos padres... así que esto multiplica las historias y explica, de paso, las travesuras de mis hermanas.
Hoy les contaré un poco sobre mi madre... Ah, no sé mis tíos... supongo que fueron tremendos... pero mi mamá seguramente los superó con creces. Ella era la menor de todos sus hermanos, así que venía "corregida y aumentada".
Pues bien, mi mamá fue la más pequeña hija del segundo matrimonio de mi abuelo quien enviudó siendo joven. Luego él se casó con mi abuela, a quien le doblaba la edad. Así que su hija mayor (la del primer matrimonio) era casi de la edad de mi abuela.
Pues bien, esta tía tuvo un laaaaaaargo noviazgo. Creo que duró algo así como 17 años de novia de mi tío hasta que finalmente se casaron "hasta que la muerte los separó" (y supongo que los volvió a juntar).
Pero bueeee, ya me salí del tema.
Lo cierto es que cuando mi tía era novia de mi tío, ellos se encargaban todas las noches de cerrar la panadería que mi abuelo tenía frente al Hospital General. Y como toda pareja de tortolitos, aprovechaban esos momentos de oscuridad y silencio para darse sus piquitos y decirse cosas bonitas.
Mi madre... que era una niña muy traviesa y pícara, se escondía tras el mostrador para ver aquellas escenas que para cualquiera que no sean los protagonistas resultan divertidas.
Cierta noche, cuando apagaron la luz y estaban en ese momento de la despedida, mi tío le cantó a mi tía un trozo de canción:
-"¿Quién te quiere como yo?"
A lo que mi tía respondió, también cantando: 
- "nadie, nadie, nadie..."
Y luego...
-"¿Quien te adora como yo?"
-"Nadie, nadie, nadie..."
La niña (mi mamá) soltó una carcajada y delató el lugar de su escondite ante el sonrojo y enojo de los enamorados.
De más está decirles que por esa travesura recibió una buena tunda y la prohibición de que volviera a espiar a los prometidos... 
...Pero no escarmentó (continuará)...

sábado, 28 de noviembre de 2009

Nancy y Harry Potter o La magia de los blogs



¿Quién dice que la magia no existe? Quien así lo diga será porque no conoce los blogs... estas lámparas mágicas que guardan los sueños y la magia de muchas hadas, duendes y magos que navegan dejando una estela de maravillosas sensaciones en el ciberespacio.
Una de las situaciones más increíbles que he vivido en la blogósfera ha sido que Leonel, del blog Ingeniería simple, quien también participa en Guateciencia, se inspirara en un post que publiqué hace tiempo para convertirme en el personaje de una aventura de Harry Potter. Su texto, titulado Harry Potter y la brujita bloguera es un Fanfic*, el cual es el primer documento que publica en su nuevo blog Afición a la ficción y cuyos capítulos irán apareciendo diariamente, con excepción de los domingos.
Es una historia muy entretenida, amena y muy al estilo de Harry Potter. Realmente estoy encantada de ser esa brujita. Además, hay muchos elementos de mi vida que aparecen en la historia, incluido mi querido y adorado Súper Chevy.



*Para quienes, al igual que yo, padezcan de una enorme ignorancia respecto de lo "Fanfic", les copio lo que encontré en la wikipedia (si bien no es fuente que recomiende, creo que la explicación sí es acertada):
La/el fanfiction o fan fiction (literalmente, "ficción de fans"), a menudo abreviada fanfic o simplemente fic, son relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión o cualquier otra obra literaria o dramática. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes. El término fanfiction hace referencia tanto al conjunto de todos estos relatos como a uno en concreto, según el contexto.
Le agradezco a Leonel y a su hermosa familia, principalmente a su nena Sofía (que ayudó con las ilustraciones), por este hermoso regalo. Los invito a leer la historia y a no perderse las otras muchas que sin duda alguna seguirá publicando este inquieto y polifacético guatemalteco.
Si desean ir leyendo capítulo por capítulo, pueden hacerlo en Afición a la ficción. Si desean leer el texto completo, pero sin ilustraciones, pueden ir a PotterFics.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Despedida


Y bien amigos, llegó un viernes más y con él otra historia de esas que dan cosa. Esta vez, aprovechando que se acaba de conmemorar el Día de la no violencia contra la mujer, les copiaré la historia que me contó una gran amiga de mi infancia, a quien por azares del destino encontré en una de las benditas redes sociales, recientemente.
Resulta que ella fue víctima de un abusador en EE.UU y tenía que cambiar con frecuencia de casa junto a sus hijos, un nene y una nena, ya que el ex marido cada vez que los encontraba les hacía la vida imposible.
Los dejo con Laura*:
Esto nos ocurrió a mis hijitos y a mí la noche en que murió su padre (el de ellos). Nos había ido tan mal económicamente (el divorcio y todos los problemas que causaba el Mengano) que nos tuvimos que salir del apartamentito en que vivíamos.
Afortunadamente unos amigos a quienes habíamos ayudado cuando perdieron el de ellos hacía como 4 o 5 años me llamaron para pedirme que cuidáramos su casa y animalitos por un par de semanas, pues ellos viajarían para la graduación de su hija en la US Airforce.
Cuando le conté de nuestra situación mi amiga me dijo que inmediatamente nos fueramos a su casa pues tienen una casita de huéspedes atrás y su hija no tiene intenciones de regresar pues quiere hacer carrera en la fuerza aérea. "Eso si"...me dijo mi amiga, "si este hombre se asoma por aquí y empieza a causar problemas, van a tener que buscar otro lugar".
La verdad es que no lo veíamos desde hacía mucho tiempo, pero como reaparecía con sus loqueras cuando menos lo esperábamos, acepté el trato solo mientras ahorraba suficiente dinero para un depósito en un apartamento. Mientras mi amiga estaba de viaje me pidió que nos quedáramos en la casa del frente (los niños en la sala y yo en la habitación del matrimonio).
Esa noche mis niños veían tele en la sala y yo en la habitación, cuando mis hijos me dijeron ¡Mami! hay una luz en la ventana de al lado.
- No puede ser les dije, esa casa está desocupada e inhabitable. Los dueños no tienen dinero para repararla. Ellos insistieron, así que me levanté y fui a la sala.
Cuando moví la cortina los tres vimos la silueta de un hombre pelón...como saludando con la mano. La luz era muy pálida, como de una vela, así que la silueta no estaba bien definida. Lo que sí es que los tres la vimos.Lo primero que pensamos fue que el fregado había averiguado dónde estábamos y ya iba a empezar a molestar. Mis pobres hijitos no quisieron que llamáramos a la Policía pues mi amiga nos iba a pedir que nos fuéramos.
Yo solo encendí las luces de afuera. Apagamos las teles y los tres nos fuimos a dormir a la habitación principal, pidiéndole a Dios que el fregado no molestara más.
A la mañana siguiente llevé a los niños a la escuela y me fui al trabajo. Estuve fuera de la oficina casi toda la mañana, pero cuando regresé como a las once la operadora me dijo que de la escuela de la nena estaban llamando y que tenían un mensaje urgente para mí.Lo primero que pensé es que el Mengano había ido a la escuela a decir que no vivíamos en el distrito escolar pues mi amiga vive en otra ciudad vecina (con diferente distrito).
Para no cansar, llame a la escuela y la secretaria me preguntó si conocia a Mengana de Tal, la sobrina del Mengano. La llamé de vuelta y ella estaba llorando (creí que mi suegra habia muerto).Pero me dijo: “mi tio Mengano murió anoche”.
¿Qué? ¿Cómo? ...Sí, respondió, parece que murio atropellado. Le dije que lo sentía y me puse a llorar.
Me fui a la Iglesia y me puse a rezar.
Llegué a la escuela del grande, al enterarse, me dijo que estaba triste pero que no podía llorar, que solo estaba triste por la familia de Mengano. Fuimos a recoger a la nena y tampoco lloró.
Llegamos a casa, les hice algo de comer y estábamos callados. De repente, la nena me dijo, "yo no creo que Daddy esté muerto..."
Yo le dije es cierto hijita, tu tía identificó el cadáver. Y ella me respondió "pero anoche no estaba en Ventura (la ciudad en que murió).... estaba en la casa condenada molestándonos".
En ese momento se me escalofrió todo y recordé el susto de la noche anterior. No sé a qué hora murió, solo sé que murió istantáneamente.
Salimos a ver la casa de la par y no había cortinas y definitivamente estaba desocupada. Las ventanas limpísimas y se veían completa y claramente las paredes y todo. La puerta del frente cerrada a piedra y lodo y el sello intacto de que la casa estaba condenada.
Pese a que asistimos a dos servicios funerarios en donde estuvimos en primera fila, mi hija pasó mucho tiempo pensando que estaban mintiendo, que su papá no había muerto y que nos iba a molestar de nuevo.
Pasado un tiempo, rentamos esta casita en la que vivimos ahora, en un lugar muy tranquilo. Pero tomó mucho tiempo para que la beba se quedara solita en la casa. No se cuando, ella al fin aceptó que el hombre ya no estaba en este mundo. Mi familia piensa que se vino a despedir. Yo le pido a Dios que tenga piedad del pobre hombre. Ahora pienso que estaba enfermo de la mente.
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*Nombre ficticio, a solicitud de mi amiga. Única condición para que yo pudiera contar su historia.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

José María Vargas Vila o, mi primer club de lectura


Desde pequeña me gustó leer. Mi primer libro (mío de mi propiedad, no comunitario como lo eran casi todos los libros de cuentos que tenía que compartir con mis hermanas) se llamaba "El caballo de Troya" y fue un primer encuentro con la mitología griega y romana, y con mi queridísimo Homero.
Luego vino Corazón, de Edmundo de Amicis y todos los de Louisa May Alcott y Julio Verne. En fin... pero siempre mis lecturas fueron solitarias. Mis hermanas preferían jugar beisbol, así que no tenia con quien comentar los libros.
Durante toda la primaria una de mis mejores amigas fue Dorita, con ella estudiábamos mucho y hacíamos tareas juntas. Éramos muy afines.
Recuerdo que el día que empezamos la educación secundaria (estábamos por cumplir los 13 años) el director del instituto nos dio la bienvenida. Entre su largo discurso hubo algo que aún recuerdo como si hubiera sido ayer: "Aquí tienen una biblioteca, aprovéchenla. Lean... bla, bla, bla" y agregó las palabras mágicas:"pero tengan cuidado con lo que leen, ni se les ocurra leer libros como los de Vargas Vila... bla, bla, bla". 
El bla, bla, bla, era algo así como un energúmeno, un monstruo, alguien con ideas terribles... Así es que "dicho y hecho"... En ese momento Dorita y yo nos pusimos "ojipláticas", como diría Lujo. Se nos iluminó el rostro e inmediatamente después de la cordial bienvenida, lo primero que hicimos fue comentar el dichoso "comentario".
- "Mi papá tiene los libros de ese Vargas Vila, he visto que los guarda aparte", dijo Dorita.
- "Pues bien, vas a tener que ir a buscarlos porque TENEMOS que leerlo", acoté.
El primer libro del tal Vargas Vila que cayó en mis manos fue (afortunadamente, creo) "Aura o las violetas"... una historia de amor... una tragedia... ah, pero ideal para un par de adolescentes soñadoras. Luego vendrían otras lecturas que, ahora entiendo, fueron fundamentales para hacer de mí la persona ecléctica, bipolar, contradictoria, paradójica y sksksk (no encuentro la palabra que quería poner aquí), que soy: Ibis, La ubre de la loba, Flor de fango, Alba roja, Saudades tácitas, Archipiélago sonoro... Y algunos años después: Lirio blanco, Lirio rojo, Lirio negro, La tragedia del Cristo (o María Magadalena), Ante los bárbaros... y un largo etcétera que no recuerdo.
Descubrí que en mi casa también había libros de Vargas Vila y luego, de distintas maneras llegamos a otros más. Aquel primer año de secundaria tuve, pues, mi primer club de lectura. Un club al que pertenecíamos dos personitas nada más. Algunas cosas nos asustaban y otras me hacían mucho sentido (digo "me", porque creo que a Dorita sólo la asustaban). 
Y bueeee, no sé Dorita, pero yo seguí leyendo a Vargas Vila por muchos años. 
Incluso cuando me casé descubrí que mi ex también lo había leído y sentía una profunda admiración por su obra, por sus ideas, por su carácter irreverente e iconoclasta y por su rebeldía. Tuvimos muchas largas horas para hablar de ese autor colombiano tan fecundo, rebelde, odiado por muchos y admirado por otros tantos más.
Yo conservo una colección de libros de Vargas Vila que perteneció a mi ex suegro. La guardo aparte, en un lugar muy especial. No hay problema si  mis hijas quisieran leerlo, pero sé que no lo harán porque no soportarían su estilo tan adornado (recuerdo que siempre pensé que su palabra favorita era "voluptuoso").  Lo guardo más bien como un tesoro.
Si alguna vez alguien quisiera psicoanalizarme, entenderme, explicarme, creo que mucho de lo que soy está entre esas páginas amarillentas por el tiempo.
Y bueee, si esperaban una historia divertida, lo siento, será otro día. Hoy sólo quería rendirle un pequeño homenaje a don José María Vargas Vila.
Apapachos y gracias por venir.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Chicle masticado


Si se preguntan de dónde saqué mi "tacto de elefante", mi boca de calcetín... mi rosario de "metiditas de pata", no hay que buscar muy lejos en mi árbol genealógico. Mi progenitora ha sido una personita con un amplio récord de situaciones embarazosas.
Esta que les cuento fue un intento de broma que no le resultó tan divertida como ella esperaba. Sucede que en sus años de juventud y soltería, al salir de su trabajo mi mamá solía pasar a recoger a una amiga a su oficina y, de ahí, caminar juntas hacia sus casas.
Ambas solían hacerse bromas con frecuencia, incluso un poquito pesadas, pero ambas las tomaban muy bien.
Un día, antes de salir del trabajo, mi señora madre dispuso jugarle una broma a su amiga, así que la llamó y se hizo pasar por otra persona.
- Aló ¿hablo con Fulanita?
- Sí, ¿qué desea? ¿en qué puedo servirle?
- Mire, yo se que está saliendo con Fulanito pero resulta que él es mi novio... así que usted es un chicle* masticado.
La amiga colgó violentamente el teléfono. Mi mamá tomó sus cosas y salió a buscarla muy tranquila.
Cuando llegó a la oficina de la Fulanita había todo un alboroto. 
- ¿Qué está pasando?, preguntó mi mamá al ver que todos los compañeros de trabajo de su amiga tenían rodeado el escritorio, le llevaban agua, le daban aire... y ella semi desmayada en su silla.
- La llamó una tipa y parece que la insultó, le respondieron.
Mi mamá no se imaginaba que había sido por su llamada. ¿Qué le habrán hecho? se preguntaba mientras esperaba a que Fulanita mejorara.
Cuando la amiga se repuso, salieron y, como de costumbre, caminaron juntas hacia sus casas.
De pronto, entre plática y plática mi mamá le dijo algo así como:
- ¿Y qué pensás de tal cosa, chicle masticado?
En ese momento la amiga reaccionó y le reclamó
- ¡Con que tú fuiste, verdad! y bla bla bla... le reclamó muy duro.
Mi mamá se moría de la risa, jamás imaginó que el desmayo y el alboroto hubieran sido por su llamada.
Finalmente, la amiga también terminó riéndose mucho. No tuvo más remedio que aceptar la bromita y reconocer que ella le había jugado peores a mi madre.
Aquella amistad aún ahora se mantiene, ni los años ni la distancia han logrado menguar el cariño y los lazos fraternales.
¡Feliz inicio de semana!
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Chicle= goma de mascar

domingo, 22 de noviembre de 2009

Una cadena de abrazos


Hola a todos. Quiero contarles que mi amiga María José Moreno me ha regalado un hermoso abrazo. Y bueee, yo debería compartirlo con cinco personas, pero ya me conocen... no puedo solo a cinco.
Yo quisiera que se lo lleven a sus blogs, aunque no los mencione por su nombre, y que juntos hagamos una cadena de abrazos.
Sería muy saludable para el mundo si pudiéramos hacerlo personalmente. 
Pero a falta de ese recurso, hagámoslo virtual.
Les deseo un feliz domingo.
Apapachos, mil.
Los dejo con la imagen del abrazo


viernes, 20 de noviembre de 2009

El vestido rosa


Queridos amigos, como saben los viernes contamos acá historias extrañas, insólitas y, a veces de miedo o de aparecidos. La de hoy estará a cargo de mi hermana Vivi, quien vive en EE.UU. Los dejo con esta reciente experiencia que no es de miedo, sino más bien extraña. Triste, pero con un toque como de ángel. Los dejo con ella.
Mi amiga Martha regresó hace unos días del funeral de la novia de su sobrino. Una muchacha muy agradable y querida por toda su familia a quienes les había dejado una buenísima impresión. Todos, todos estaban tristísimos pues con su carácter la difunta se había ganado a medio mundo. Era aficionada a la fotografía y estaban comprometidos a casarse cuando ella cayó con meningitis, tan severa que los últimos meses de su corta vida los pasó en coma en el hospital.
Me pareció extrañoo que nadie vistiera de negro, todos llevaban ropa de color rosa (tu color favorito, Nancy, y también el color favorito de la difunta), a peticion de la madre de la muchacha.
Yo le dije a Martha.... “¿tuvieron que ir a comprar ropa rosada?” Ella venía con un traje de dos piezas muy bonito y me contó que ya lo tenía, lo extraño es la historia del día en que ella compró su lindo vestido.
Martha dice que como la chica era fotógrafa aficionada le gustaban mucho los detalles y, por supuesto, era la fotógrafa oficial de la familia.
A finales del ano pasado el sobrino de Martha y su novia serían padrinos de bautizo de una sobrinita de la novia, ya estaban comprometidos en matrimonio y ella ya era como de la familia. Martha recuerda haber ido de compras con la chica, y escoger el traje de dos piezas que llevaba puesto en el funeral. Le quedó perfecto y ella tenía unos  zapatos que le combinaban re bien. Lo extraño, según Martha me cuenta, es que el día del bautizo ella se volvió loca buscando en su closet el bendito vestido y no lo encontró. Finalmente, tuvo que ponerse un vestido blanco con rositas y un sweater rosa pálido; solo encontró uno de los zapatos rosa, así que se tuvo que ir con zapatos blancos.
El funeral no fue a última hora pues ya sabían que la chica no sobreviviría, lo que fue de última hora fue lo de "NO ROPA NEGRA". La madre quería que todos fueran de rosado, no solo porque era el color favorito de su hija, sino que también quería honrar lo particular que ella fue con los detalles.
Las amigas y familiares que serían las damas en la boda ya tenían los vestidos rosados y ella les pidió que usaran esos vestidos en el funeral. Martha dice que la iglesia (pues hubo misa) estaba llena de rosas en blanco y distintos tonos rosados. La cosa es que Martha iba a ponerse la misma ropa que usó en el bautizo ya que no tendría tiempo de ir de compras o de buscar el traje perdido. Cuando abrió su closet el día del funeral dice que cayó la bolsa como de lavandería en la que empacan los vestidos en las tiendas de departamentos,  con su lindo traje que la difunta y ella habían comprado para el bautizo. Para entonces (por supuesto) ya había encontrado el otro zapato que no pudo encontrar antes.  Su esposo, Oli, le dijo "Fulanita quiere que te pongas ESE TRAJE" para su funeral. Y claro ella así lo hizo,  al final de su historia tanto ella como yo teníamos los ojos llenos de lágrimas, su hijo mayor también lloro pues era muy cercano a la pareja ya que eran de su edad (22-23 años).