miércoles, 21 de octubre de 2009

Sopa de terror
O de por qué sólo cocino filete de pechuga en casa


La comida entra por lo ojos... Eso es algo que aprendí desde muy pequeñita, digamos que casi desde mi primer añito de vida.
Cuenta mi mamá que siendo yo aún una beba, un día que hizo sopa de pollo me sirvió un plato y le colocó una pata (no pierna, no muslo), una GARRA de pollo en medio. Mi progenitora supuso que yo tomaría la horrenda pieza mutilada y la disfrutaría como lo hacían los bebés de su época.
Cuando mi sopita estaba lista, me sentó en mi sillita de bebé para que la degustara.
Dice mi madre que en cuanto vi la garra asomar flotando con todos sus tenebrosos dedos engarabatados solté un grito desgarrador. Grité y grité sin parar hasta que retiraron de mi vista aquel lamentable platillo.
Y bueee, sí, es cierto: desde siempre he sido una melindrosa. Por esa razón, desde que yo tengo mi propia familia, cuando se trata de comer pollo, sólo cocino filete de pechuga. Nunca... NUNCA preparo ninguna otra pieza que me recuerde a alguna parte específica del cadáver del pobre animal.

28 comentarios:

Ratón de biblioteca dijo...

Pero si las patas de pollo son lo más rico... o por lo menos lo que más me gustaba porque también en mi casa casi sólo pechuga preparan.

el Kontra dijo...

Jajajajaja... bella historia citadina, ya em imagino a la Maestrísima del paint, de los premios y claro, de los apapachos de beba :)

Yo también siempre fui bien melindroso maestrísima, lo peor es que la santa de mi madre me consentía todo, fue hasta que por esas güeltas que da la vida me tocó trabajar en una cocina en donde uno tiene que expander y prácticamente universalizar su paladar... fue así como llegué a disfrutar las horrendas garras que de beba te asustaron :)

Excelente historia un abrazote!!!

LadyMarian dijo...

jajaja! En realidad, si te ponés a pensar es bastante comprensible que un chico se sienta impresionado. Por ejemplo saber que está comiendo esas vaquitas que ha visto en dibujitos o "en vivo", esos conejitos tiernos de Pascua, las gallinitas, etc tiene que resultarles impresionante. Se encariñan con animales que luego resulta que nos comemos.
Besos

Any dijo...

La pata donde están los dedos y las uñas del pollo??? (me siento una bestia preguntando esto jajaj) se come? no sabía, en mi casa los pollos siempre llegaron rengos (sin los dedos y las uñas quiero decir).
No entiendo que se come de eso, si no tiene carne ... o si?? me intrigaste.
besos y cacareos!

LUNA dijo...

Bueno, por mi edad, os tengo que decir, que antes, no se tiraba nada.
En mi casa también cocinaban las patas del pollo.
Primero se flambean, se quita la piel, y se cuecen. Desprenden gelatina, como las manitas de cerdo o de cordero. Y Están ricas, como las otras.
Mi abuela las ponía, y las tripas, se limpiaban concienzudamente y se freían, hasta que estaban crujientes.

Pero eso hoy se ha perdido (A Dios Gracias, es señal de abundancia) y los niños no relacionan el pollo del supermercado con el pollo de las fotos)

Pero no me extraña tu susto!!!!!
Un besito

Neogeminis dijo...

uuuuuuuuuuuuuyyyyyyyy!!..me imagino! no es para menos! semejante plato de horror te debe haber marcado para siempre!...no me imagino a quién se le habrá ocurrido aquella extraña "ocurrencia" jeje

Besos!

Maru Luarca dijo...

jajajajaja! Ay Nancy! Yo también siento "horror" ante esas garras de pollo que de vez en cuando aún me sirven en mi caldo de pollo cuando hago mis incursiones gastronómicas a la zona 1. Yo no soy melindrosa. Pero es que...¿una garra de pollo, engarabatada, flotando al medio de mi sopa? Te comprendo!

CAS dijo...

pues yo sería tan melindrosa como tú.... o lo soy, en todo caso. Una vez que fui al campo, me recibieron con todo los honores con TATU MULITA (armadillo) todo "armadillo" con su caparazón... bueno, costó disfrutar el almuerzo, yo no era una beba y correspondía que actuara con educación....Pero creo que el ser humano ha aprendido a "disfrazar" la comida para evitar estos resultados, jajaja

besotes, muy graciosa tu anécdota (nada de patas entonces....)

DIANA dijo...

jajaja...que ascoooo!!

las patas de pollo (aca asi se les dice) son de lo mas desagradable, eso y los cuellos del pobre animal, me dan un ascooooo terrible!
imaginate a un bebé...trauma seguro..jaja

Besos!!

Diana

la-filistea dijo...

Jajá.
Sabes que mi hija le encantan las alitas de pollo y se las pone en la boca como que fueran saxofón.

Que chistoso dibujo, yo no soy tan melindrosa, tengo un esposo que cocina delicioso y he comido hasta lo que nunca imaginé.

Apapachos!

Miss Trudy dijo...

Que historia tan divertida.

norma dijo...

Yo conozco esa patita mi abuela me la daba para ajugar pero cruda, lo que me daba impresión era ir con ella a elegir la gallina a la granja, ella le decía al hombre cual, y él la sacaba con un gancho, luego la mataba y la pelaba y nosotras volvíamos a su casa con la gallina recien faenada. Eso me pareció siempre muy cruel, pero despues comía la gallina a la reina que hacía mi abuelita y me gustaba mucho. Qué salvaje no??
Un beso apapachado.

Mariela Torres dijo...

Como Any, no sabía que eso se comiera. Los pollos que yo he visto no venían con garras, sino mutilados.

Besos, y ¡pobrecita!

Rochitas dijo...

Durante 14 añitos no comimos cadavercitos. Imaginese si entendere su escrito ...

Ana Patricia dijo...

jajajjajajajaja, el dibujo está divertido. Y deplano, las patas de pollo son desagradables pues... a mi me da cosa verlas.
saluditos

Patricia Cortez dijo...

Hola Nancy. me considero carnívora y no me dan problema las patas de pollo, aunque no sepan a nada, pero las visceras.... ay que horror, mi peor momento fué cuando concí a mi suegra y me sirvió RIÑONES, creo que nunca he comido con tanto desagrado y no podía decir no, había que quedar bien con la doña.

cristal00k dijo...

jajaja! yo soy de las tuyas, solo pechugas...
La verdad es que si pensamos, en el trozo de carne que comemos, como en un trozo de cadáver de un ser vivo... ¡es horrible! XD!
Pero bueno, se traata de no pensarlo jejeje!
Besos Nancy!

Lenin Santiago Márquez S. dijo...

Una buena sopa de pata de gallina (se les corta primero parte del dedo para zafarse de la uña y posteriormente se prepara, pero, ¡por dios!, se le quita la pata. Sólo queda el caldo) es lo mejor para subir las defensas. Luego de cualquier enfermnedad es habitual y casi una regla (en venezuela) dar de comer al debil enfermo una buena y sabrosa sopa de pata de gallina. Sin embargo, te entiendo, !que horror! jajajaja

Freak dijo...

Querida Nancy, mucho tiempo sin comentar por aquí, pero siempre sintiéndome cerca de ti.
Un conocido mío, durante su entrenamiento en el servicio militar, tuvo que sobrevivir unos días en el campo sin nada y tuvieron que cazar, matar y comer una gallina o un pollo y desde entonces le pasa como a ti, que no puede ver un hueso de pollo.

Tengo otras manías pero esa no.

Muchos, muchos apapachos y gracias por tus lindas historias.

Maribel de Morales dijo...

ja,ja,ja, eso mismo le pasó a un amigo extranjero que vivió un tiempo acá con su familia. Cuando llegó el momento de limpiar el pollo, se asustó de ver esas horribles patas salientes y tal fue la impresión que no quiso saber más de pollos.

Saluditos,

Becca dijo...

jajajajajajaaja a mí me gustan, pero me imagino el susto

un abrazote

La Vivi dijo...

Talvez estamo re viejas, pero yo si recuerdo a bebes con la pata de pollo entre la boca. No en nuestra familia, pero el Pidi y otros ninos en Xela... Guacatelas!!! Yo tambien... pechuga o nada, pero ni el pellejo me gusta (Ni siquiera crujiente). Tambien recuerdo a mi mami poniendo los "menudos"(corazon, pulmones, etc) en el caldo de mi papi y ella se reservaba el "pescuezo" XD!

.:: DemonStar ::. dijo...

jajajaja. Que excelente historia. Muy divertida... ya somos dos que odiamos el pollo jaja

Sonia. dijo...

jajaja,.. es muy tenebrosa la patita de pollo, eso es cierto.

mi mama me sigue quitando las venitas de las piezas del pollo porque a mi me da asco y no me lo como.. jjajaja, que consentiditas nos tienen, no?... =0)


besitos

paola guillen dijo...

jajaja bonita historia
pero tienes toda la razon la comida entra por los ojos.. comprobadisimoo

Nancy dijo...

Ay Ratoncita de Biblioteca, yo pasooo. A mí definitivamente no me gusta comer cosas que podrán ser sabrosas pero tienen apariencia desagradable. Así que no como lengua, ni vísceras, ni pescuezo, ni nada de nada… ¡Guácala!

Kontrita, cuesta creer que hayas sido un melindroso, pero todo lo que dices tiene sentido. Ah, uno de estos días voy a publicar una foto de la beba que fui, jajaja, tan linda que era. Apapachos y premios de la vida para ti.

LadyMarian, me trajiste a la memoria al menos dos historias más, ya lo verás… jajaja Pero es cierto, uno no puede comerse (principalmente cuando se es niño) a los animalitos que tanto le gustan. Snif

Any, sí esa pata. Claro que después me enteré que les quitan la uñas. Pero sí, esa horrrenda pata es lo que aquí se come mucha gente. Bueeee, debe ser sabroso ¿no? Pero yo ni loca me lo como. No lo hice de beba, tampoco lo haré ahora. Deben ser costumbres ancestrales… quién sabe, quizá la pobreza de este país… no lo sé.

Luna, tienes razón. Quizás se ha perdido esa costumbre porque puede ser una señal de abundancia. A lo mejor yo en otras condiciones, tendría que tragarme mi orgullo y comerme otras partes del pollo. Realmente soy afortunada de poder comer solo filete de pechuga.

Neogémini, jajaja, tienes razón. Aquel platillo de miedo me marcó para siempre.

Maruuuu ¿Y qué haces cuando te sale flotando la garra vengadora? ¿La haces a un lado o te la comes? Qué horror.

Qué triste, Cass, ¡un armadillo…! Aquí también lo comen, pero una vez que me dieron a probar me puse a llorar… snif…

Diana, tienes razón. Aquí también le dicen patas de pollo, pero yo hice énfasis en la garra porque sabía que mucha gente no las come, ni siquiera se les hubiera ocurrido que podían ser comestibles… agggghhhhh

Filis, mis respetos para ti y tu familia. Yo, lamentablemente, soy melindrosa a la N y tengo dos hijas melindrosas. De tal palo… snif

Miss Trudy, realmente es divertida y es divertido contarla… pero no creo que haya sido divertida para nada cuando la viví en carne propia… pobre bebitaaaaa snif

Norma, hoy sí, tengo qué darte la razón. Qué historia salvaje… Ay tu aporte y el de LadyMarian me han traído tantos recuerdos que me veo obligada a publicar más historias sobre el pollo en mi vida. De hecho, tengo una para el próximo miércoles.

Mariela, no me extraña. Aquí antes vendían el pollo desplumado y todo, pero adentro traía las patas, el pescuezo, las vísceras, el corazón… etc. Aggggggggggghhhhhhhhh

Rochitas, eso me recuerda que yo pasé AÑOS también sin comer carne roja. Ya les contaré… jajaja

Paty, tú me entiendes. Sólo de verlas da cosa. ¿Alguna vez las probaste?

Cristal, tienes razón… si pensáramos en lo que nos llevamos a la boca perdería su encanto. ¡Es tan difícil no sentirse un bárbaro!

Sigo despuesito, es que le ofrecí la compu a mi nena.
Apapachos

Alexxx dijo...

jajaja tambien sentia algo feo ver las pesuñas

Nancy dijo...

Hola LSM, ¿cómo estás? Algo había escuchado de las propiedades pero del caldo de gallina. Sobre las horribles patas, nada. Jajaja. Es interesante todo lo que comentas.

Hola Freak, es cierto, ya se te extrañaba, pero sabía que estabas muy ocupada. Yo jamás soportaría un entrenamiento militar, principalmente porque me han contado eso, de que cazan su propia comida y que a veces se la tienen que comer cruda… auggggggh

Maribel, pobre tu amigo… qué horrible impresión tener que limpiar el pollo. Peor si compró de aquellos cadáveres que traen el montón de piezas mutiladas entre las costillas. Auuugggggghhh

Becca, no me digas… ¿a qué saben? ¿no te da cosita comerlas?

Ay Vivi, no es solo que estemos viejas. Cada vez me convenzo más de que son puras costumbres de acá. Y nosotras somos las que estamos mal. Es tan común en los puestos del mercado o en los comedores de la Antigua… En fin…

DemonStar, ¿te pareció divertido ver sufrir a una pobre beba? Jajajaja, a mí también. Pero no debe haberlo sido en ese momento… snif, snif. Yo no odio el pollo, al contrario, creo que es lo que más como. Pero sólo filete de pechuga o piernitas.

Sonia, ya me doy cuenta que eres una niña mimada… jajaja, somos dos. Mimadas y melindrosas.

Paola, es cierto. Yo creo que me he perdido de grandes sabores por el simple hecho de que la presentación era espeluznante… Pero bueeee, no me arrepiento.

Hola Alexxx, tanto tiempo. Realmente patas, pezuñas, rabos, lenguas y similares quedan fuera de mis posibilidades comestibles. :S