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martes, 29 de diciembre de 2009

Un ardiente Año Nuevo

Hola a todos


Como imaginarán, este fin de año ha estado un poco movido, por eso he andado semidesaparecida. Pero no quiero terminar el año sin antes compartir con ustedes una historia que nos envió Maribel de Morales.
Como he dicho antes, las historias de Maribel y su familia son muy parecidas a las de mi familia... pero creo que en mi casa, a pesar de que casi todas mis hermanas eran piromaníáticas, nunca llegamos a estos extremos (...creo).
Los dejo con Maribel y los espero el 31 para que brindemos por un venturoso año 2010.
Apapachos, mil

Casi siempre en mis historias soy una expectante pasiva, en esta ocasión muy a mi pesar, soy la protagonista de un incidente con el que iniciamos un Año Nuevo poco usual.

No recuerdo bien cuántos años tenía en ese entonces, pero serían menos de 7.  Mi abuelita pasaba las fiestas navideñas y las de fin de año con nosotros desde que tengo uso de razón hasta que dejó de hacerlo unos pocos años antes de su muerte.  Era un personaje muy importante, ya fuera por sus ocurrencias, alegría, detalles para con los nietos, en fin, alguien decía que la  Navidad no estaba completa sin “la abuelita”.

Siguiendo nuestras tradiciones, hacíamos arbolito navideño y en el piso se hacía en nacimiento, adornado minuciosamente con figuras de barro, ranchitos, fuentes, ríos y el lugar más importante era para los Niños Jesús (eran 3) que se disponían de la mejor forma en el nacimiento para que cada uno fuera el más visto en este bello paisaje.

Se les vestía con trajecitos hechos especialmente para la ocasión, siendo ésta vez, unos vestidos en ganchillo y que en la parte de afuera tenían algodón de vivos colores con adornos muy bonitos.  Usaban gorrito y escarpines y en año nuevo se les sentaba en una sillita de madera laboriosamente tallada para ellos.

El arbolito era sin hojas, como estaba seco, se pintaba con pintura plateada en aerosol y se decoraba con esferas y figuras propias de la época.  Como en nuestros países tropicales no tenemos nieve en ninguna época del año, salvo en las cumbres muy altas que muy de vez en cuando cae escarcha, nos gustaba imaginar que nuestro arbolito tenía nieve, ya fuera con nieve artificial o con algodón blanco.

Junto al nacimiento se ponían veladoras, que se encendían a la media noche, justo cuando era el cambio de año y se rezaba por todos nuestros familiares y conocidos, deseando que ese año fuera mejor que el anterior.

Compraban para estos festejos cohetillos, estrellitas, bombas de luces, etc., todo para celebrar.  A mí me compraron las famosas estrellitas y como era chica no podía ni usar vela para encenderla y mucho menos un cigarrillo con el cual se encendían los cohetillos.  Así que mi abuelita con su buena intención e inocencia, me dijo que encendiera mi estrellita en la veladora del nacimiento.  Y vengo y le hago caso y una chispa cae en el algodón del arbolito y empieza a quemarse estrepitosamente todo lo que allí había. Cuando vimos semejante incendio todos los que estaban en la sala empezaron a gritar y se le unieron los que estaban fuera.  Como no podían apagar el arbolito el fuego ganó terreno y se pasó a la cortina de la ventana que estaba cerca, mi tía gritaba primero por el árbol, luego subió de tono cuando vio la cortina en llamas y por último los vestidos de los Niños Jesús, que también se habían encendido.

En un acto de desesperación vino mi tío temblores –que creo que con todas las cosas que nos pasaban, ya estaba entrenándose como bombero- arrancó literalmente el árbol del nacimiento con las series de luces colgando y lo sacó a la calle.  Menos mal que había una puerta muy cerca y conveniente, ya que el fuego no se apagaba.  Al fin lograron controlar el incendio y rescatar a los Niños Jesús que a pesar de que les quitaron sus vestidos, sufrieron daños considerables que ameritaron llevarlos a reparar.

Después de haber pedido cuentas de cómo sucedieron los hechos, creo que la única regañada en esta ocasión fue mi pobre abuelita, por haber dado el consejo a su nieta de encender la estrellita en la veladora.  Me recuerdo que lo único que hice fue solidarizarme con mi abuelita y lloramos juntas por haber hecho la travesura y también en agradecimiento a Dios de que ¡no quemamos la casa!.

Creo que los vecinos al ver el espectáculo dirían que éramos unos exagerados para celebrar, pues en lugar de quemar cohetillos y bombas de luces, quemábamos árboles adornados para recibir al Año Nuevo.




martes, 22 de diciembre de 2009

El olor de mamá...

Uy... vengo muy atrasada con mi propio blog... y con los comentarios en sus respectivos blogs.

Pero bueeeeee, ya estoy aquí con una maravillosa historia que si bien no es navideña, es muy hermosa y tierna. Nos la envió LadyMarian quien, no lo dudo, tiene una hermosa familia. Los dejo con nuestra invitada de hoy:



Mi abuela materna hace muchos años que murió pero siempre ha sido recordada con muchísimo cariño en mi familia. "Abue" (para todos sus nietos) o "Lilita" (como le decía yo) era una mujer que tenía mucha experiencia en el cuidado de los chicos (tuvo 4 hijas y 10 nietos) y además era muy perceptiva (a veces incluso un poquito "brujita"). Era muy cariñosa y a su vez tenía un carácter muy decidido. Todos tenemos recuerdos muy lindos de momentos vividos con ella. Era la típica abuelita que tenía la cartera llena de caramelos sueltos para que revolviéramos y sacáramos algunos.

A los pocos días de haber nacido yo, mi madre tuvo que salir a hacer un trámite muy importante y le pidió a mi abuela que se quedara conmigo. Mi madre, por supuesto, se sentía bastante angustiada por esto ya que era madre primeriza y era la primera vez que me dejaba a cargo de alguien.  
Al rato de haber salido, yo comencé a llorar y entonces mi abuela me dio el biberón (en Argentina se dice mamadera). Sin embargo seguía llorando. Probó entonces con todas las posibles molestias que pueden tener los bebés pero no tuvo éxito. Finalmente a Abue se le ocurrió envolverme con la bata que mamá usaba todos los días sobre el camisón porque era la prenda que seguramente podía tener más el olor de mi madre. ¡Inmediatamente se produjo el milagro! Dejé de llorar en el acto y cuando mi madre regresó me encontró dormida como un angelito. Es la prueba de que el olor de la madre es importantísimo para los bebés... y que hay que tener sensibilidad para entenderlos.


martes, 15 de diciembre de 2009

La madrina del Niño Jesús


Hola amigas y amigos...
Sigo muy lejos de la web y por eso hasta hoy me percaté de que mi historia para ayer no se publicó... Bueeee, fue mi culpa, quizá no la dejé bien programada. En fin, como estamos en la época navideña, les dejo una historia de Maribel de Morales quien realmente debe ser mi pariente. Júzguen ustedes mismos, esta es la historia contada por ella:


Las costumbres en nuestras familias forman parte de una cultura chapina muy peculiar. Siempre que se compraba una imagen del Niño Jesús o de cualquier otro santo, se acostumbra llevarlo a la iglesia para que lo bendigan con agua.  Deben acompañar a este ritual, la persona dueña de la imagen y un padrino o madrina según sea el gusto de cada quien. 
En mi caso yo fui la madrina, seguramente tendría pocos años y con eso de los caprichos de los chiquitos, quería llevar en una cajita la imagen de yeso del Niño Jesús.

Íbamos caminando desde mi casa hasta donde quedaba el templo, que serían unas seis cuadras o bloques y casi siempre era después de la misa del domingo.

El trayecto lo hacíamos lo más despacio posible, pero en una de esas, ¡zas¡ que me tropiezo y se me cae la cajita con la imagen y ésta que se rompe.

No tuvimos más remedio que regresarnos a la casa con el respectivo regaño y a esperar a comprar otra imagen. Cuando al fin la compraron, fue la misma historia, yo me empeñaba en llevar la cajita y otra vez que se quiebra.

Para no aburrirnos con la misma historia, este episodio se repitió muchas veces, hasta que cansada la dueña de la imagen, la llevamos a bendecir tal y como quedó después de botarla y no sería la cara de sorpresa del padrecito al ver que lo que queríamos que nos bendijera no era una imagen, sino un rompecabezas de la imagen.

Creo que con todo esto, mi familia ya me veía con preocupación y ya estaban pensando en echarme nuevamente el agua bendita del bautismo, pues o quebraba o quemaba las imágenes del Niño Jesús.  

Hasta la fecha me sigue pasando que se me caen y se quiebran o se rajan. :s

viernes, 11 de diciembre de 2009

Un saludo especial



Uy, casi no llego a tiempo... supongo que todavía es viernes en otros países... En fin, publico un poquito tarde la historia de hoy porque decidí cambiar la que tenía lista por una increíble historia que comparte con nosotros Mariela, del blog Movimientos breves rosarionos.
Desde que la leí, pese a que me recorrió un escalofrío... sólo puedo pensar en un comentario que me han hecho creo que LadyMarian y Maru Luarca y que va en el sentido de que quizás hay algo más después de todo esto y quienes se nos han adelantado, a lo mejor no están tan lejos. Digamos que el más allá está bastante más acá de lo que podría creerse. En fi, los dejo con Mariela:


Esta historia me la contó mi papá, y la escribí como me la contó él a mí.
Mi papá conoció un hombre, que hablando de cosas relacionadas, le dijo: Si yo le cuento algo, ¿usted me lo va a creer?
Sí, le dijo mi papá, yo creo todo, ¿qué le pasó?
Entonces el hombre le contó:
Yo trabajaba en el Gobierno, en Buenos Aires, entonces había alquilado un departamento y me iba de lunes a viernes con mi señora y mi hija al departamento, y el fin de semana yo me volvía a Rosario, porque soy de Rosario y tenemos la casa en Rosario.
Una semana ni mi señora ni mi hija me pudieron acompañar, así que fui solo. Yo estaba durmiendo, pero no sé si estaba dormido o despierto, estaba acostado. De pronto veo una luz blanca brillante en el dormitorio, no sé de donde salió. Entre esa luz, de pronto se me presenta un joven de unos dieciséis, diecisiete años, vestido con pantalón, camisa y mocasines y me dice: Usted conoce a mi papá, es el que vive en el 3º A. Dígale que donde yo estoy,  estoy bien, y desaparece. No sé si es un sueño o lo vi.
Vuelvo a Rosario y le cuento a mi señora y me pregunta: ¿Fuiste a verlo al señor del 3º piso? No, cómo voy a ir si apenas lo conozco. Va a creer que estoy loco.
A la siguiente semana, vamos con mi señora y mi hija y al momento de almorzar una fuerza me saca de la silla y me lleva hasta el ascensor. No sé como aparezco en el piso tercero tocando timbre en el departamento A. Sale el hijo y me pregunta qué es lo que deseo, y le digo que quiero hablar con su padre. Me dice: En este momento no lo puede atender, porque está en una reunión muy importante.
Vuelvo a mi departamento que está en el 5º piso, me siento de nuevo a querer almorzar y de nuevo una fuerza me saca y me lleva hasta el ascensor. Vuelvo a aparecer en el 3º piso, tocando timbre, en esta oportunidad me atiende la señora, me pregunta qué deseo, le respondo que quiero ver a su esposo, me responde que no, porque está en una reunión y no lo puede molestar, me pongo como loco, empiezo a los gritos y aparece el señor que yo buscaba. Me pregunta qué deseo, le digo que me acompañe hasta mi departamento, me dice que no puede, tanto le insisto que me acompaña. Llegamos hasta mi departamento, tomamos asiento, le cuento lo que me sucedió y el hombre se desmaya. Cuando vuelve en sí me dice que ese era su hijo que falleció en un accidente hacía siete años y que hoy era el cumpleaños y cumplía diecisiete años y que nadie en ese edificio sabía que él tenía un hijo que había fallecido en un accidente, porque al fallecer su hijo vendieron la casa donde vivían y compraron este departamento.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Despedida


Y bien amigos, llegó un viernes más y con él otra historia de esas que dan cosa. Esta vez, aprovechando que se acaba de conmemorar el Día de la no violencia contra la mujer, les copiaré la historia que me contó una gran amiga de mi infancia, a quien por azares del destino encontré en una de las benditas redes sociales, recientemente.
Resulta que ella fue víctima de un abusador en EE.UU y tenía que cambiar con frecuencia de casa junto a sus hijos, un nene y una nena, ya que el ex marido cada vez que los encontraba les hacía la vida imposible.
Los dejo con Laura*:
Esto nos ocurrió a mis hijitos y a mí la noche en que murió su padre (el de ellos). Nos había ido tan mal económicamente (el divorcio y todos los problemas que causaba el Mengano) que nos tuvimos que salir del apartamentito en que vivíamos.
Afortunadamente unos amigos a quienes habíamos ayudado cuando perdieron el de ellos hacía como 4 o 5 años me llamaron para pedirme que cuidáramos su casa y animalitos por un par de semanas, pues ellos viajarían para la graduación de su hija en la US Airforce.
Cuando le conté de nuestra situación mi amiga me dijo que inmediatamente nos fueramos a su casa pues tienen una casita de huéspedes atrás y su hija no tiene intenciones de regresar pues quiere hacer carrera en la fuerza aérea. "Eso si"...me dijo mi amiga, "si este hombre se asoma por aquí y empieza a causar problemas, van a tener que buscar otro lugar".
La verdad es que no lo veíamos desde hacía mucho tiempo, pero como reaparecía con sus loqueras cuando menos lo esperábamos, acepté el trato solo mientras ahorraba suficiente dinero para un depósito en un apartamento. Mientras mi amiga estaba de viaje me pidió que nos quedáramos en la casa del frente (los niños en la sala y yo en la habitación del matrimonio).
Esa noche mis niños veían tele en la sala y yo en la habitación, cuando mis hijos me dijeron ¡Mami! hay una luz en la ventana de al lado.
- No puede ser les dije, esa casa está desocupada e inhabitable. Los dueños no tienen dinero para repararla. Ellos insistieron, así que me levanté y fui a la sala.
Cuando moví la cortina los tres vimos la silueta de un hombre pelón...como saludando con la mano. La luz era muy pálida, como de una vela, así que la silueta no estaba bien definida. Lo que sí es que los tres la vimos.Lo primero que pensamos fue que el fregado había averiguado dónde estábamos y ya iba a empezar a molestar. Mis pobres hijitos no quisieron que llamáramos a la Policía pues mi amiga nos iba a pedir que nos fuéramos.
Yo solo encendí las luces de afuera. Apagamos las teles y los tres nos fuimos a dormir a la habitación principal, pidiéndole a Dios que el fregado no molestara más.
A la mañana siguiente llevé a los niños a la escuela y me fui al trabajo. Estuve fuera de la oficina casi toda la mañana, pero cuando regresé como a las once la operadora me dijo que de la escuela de la nena estaban llamando y que tenían un mensaje urgente para mí.Lo primero que pensé es que el Mengano había ido a la escuela a decir que no vivíamos en el distrito escolar pues mi amiga vive en otra ciudad vecina (con diferente distrito).
Para no cansar, llame a la escuela y la secretaria me preguntó si conocia a Mengana de Tal, la sobrina del Mengano. La llamé de vuelta y ella estaba llorando (creí que mi suegra habia muerto).Pero me dijo: “mi tio Mengano murió anoche”.
¿Qué? ¿Cómo? ...Sí, respondió, parece que murio atropellado. Le dije que lo sentía y me puse a llorar.
Me fui a la Iglesia y me puse a rezar.
Llegué a la escuela del grande, al enterarse, me dijo que estaba triste pero que no podía llorar, que solo estaba triste por la familia de Mengano. Fuimos a recoger a la nena y tampoco lloró.
Llegamos a casa, les hice algo de comer y estábamos callados. De repente, la nena me dijo, "yo no creo que Daddy esté muerto..."
Yo le dije es cierto hijita, tu tía identificó el cadáver. Y ella me respondió "pero anoche no estaba en Ventura (la ciudad en que murió).... estaba en la casa condenada molestándonos".
En ese momento se me escalofrió todo y recordé el susto de la noche anterior. No sé a qué hora murió, solo sé que murió istantáneamente.
Salimos a ver la casa de la par y no había cortinas y definitivamente estaba desocupada. Las ventanas limpísimas y se veían completa y claramente las paredes y todo. La puerta del frente cerrada a piedra y lodo y el sello intacto de que la casa estaba condenada.
Pese a que asistimos a dos servicios funerarios en donde estuvimos en primera fila, mi hija pasó mucho tiempo pensando que estaban mintiendo, que su papá no había muerto y que nos iba a molestar de nuevo.
Pasado un tiempo, rentamos esta casita en la que vivimos ahora, en un lugar muy tranquilo. Pero tomó mucho tiempo para que la beba se quedara solita en la casa. No se cuando, ella al fin aceptó que el hombre ya no estaba en este mundo. Mi familia piensa que se vino a despedir. Yo le pido a Dios que tenga piedad del pobre hombre. Ahora pienso que estaba enfermo de la mente.
__


*Nombre ficticio, a solicitud de mi amiga. Única condición para que yo pudiera contar su historia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

El vestido rosa


Queridos amigos, como saben los viernes contamos acá historias extrañas, insólitas y, a veces de miedo o de aparecidos. La de hoy estará a cargo de mi hermana Vivi, quien vive en EE.UU. Los dejo con esta reciente experiencia que no es de miedo, sino más bien extraña. Triste, pero con un toque como de ángel. Los dejo con ella.
Mi amiga Martha regresó hace unos días del funeral de la novia de su sobrino. Una muchacha muy agradable y querida por toda su familia a quienes les había dejado una buenísima impresión. Todos, todos estaban tristísimos pues con su carácter la difunta se había ganado a medio mundo. Era aficionada a la fotografía y estaban comprometidos a casarse cuando ella cayó con meningitis, tan severa que los últimos meses de su corta vida los pasó en coma en el hospital.
Me pareció extrañoo que nadie vistiera de negro, todos llevaban ropa de color rosa (tu color favorito, Nancy, y también el color favorito de la difunta), a peticion de la madre de la muchacha.
Yo le dije a Martha.... “¿tuvieron que ir a comprar ropa rosada?” Ella venía con un traje de dos piezas muy bonito y me contó que ya lo tenía, lo extraño es la historia del día en que ella compró su lindo vestido.
Martha dice que como la chica era fotógrafa aficionada le gustaban mucho los detalles y, por supuesto, era la fotógrafa oficial de la familia.
A finales del ano pasado el sobrino de Martha y su novia serían padrinos de bautizo de una sobrinita de la novia, ya estaban comprometidos en matrimonio y ella ya era como de la familia. Martha recuerda haber ido de compras con la chica, y escoger el traje de dos piezas que llevaba puesto en el funeral. Le quedó perfecto y ella tenía unos  zapatos que le combinaban re bien. Lo extraño, según Martha me cuenta, es que el día del bautizo ella se volvió loca buscando en su closet el bendito vestido y no lo encontró. Finalmente, tuvo que ponerse un vestido blanco con rositas y un sweater rosa pálido; solo encontró uno de los zapatos rosa, así que se tuvo que ir con zapatos blancos.
El funeral no fue a última hora pues ya sabían que la chica no sobreviviría, lo que fue de última hora fue lo de "NO ROPA NEGRA". La madre quería que todos fueran de rosado, no solo porque era el color favorito de su hija, sino que también quería honrar lo particular que ella fue con los detalles.
Las amigas y familiares que serían las damas en la boda ya tenían los vestidos rosados y ella les pidió que usaran esos vestidos en el funeral. Martha dice que la iglesia (pues hubo misa) estaba llena de rosas en blanco y distintos tonos rosados. La cosa es que Martha iba a ponerse la misma ropa que usó en el bautizo ya que no tendría tiempo de ir de compras o de buscar el traje perdido. Cuando abrió su closet el día del funeral dice que cayó la bolsa como de lavandería en la que empacan los vestidos en las tiendas de departamentos,  con su lindo traje que la difunta y ella habían comprado para el bautizo. Para entonces (por supuesto) ya había encontrado el otro zapato que no pudo encontrar antes.  Su esposo, Oli, le dijo "Fulanita quiere que te pongas ESE TRAJE" para su funeral. Y claro ella así lo hizo,  al final de su historia tanto ella como yo teníamos los ojos llenos de lágrimas, su hijo mayor también lloro pues era muy cercano a la pareja ya que eran de su edad (22-23 años).

viernes, 13 de noviembre de 2009

¿Alucinación?


Hola a todos... ¿listos para otra historia de viernes?
Esta de hoy, viernes 13 ñaca ñaca, viene desde México y llegó a este blog de una manera muy curiosa. Resulta que en una visita al blog de Diiviina ella mencionó en un post una situación que había vivido y que quería considerar una alucinación. Como soy curiosa y, de paso, siempre ando buscando historias para los viernes, le escribí inmediatamente preguntándole por esa experiencia. Ella  gentilmente accedió a compartirla y esto fue lo que me contó:


Mi alucinación fue hace 9 años, en el velorio de mi muy querida bisabuela paterna, fue en el Panteón Jardines del Recuerdo que se encuentra en Tlalnepantla, Edo de Mex,  un día muy triste para mí. Se había ido la mujer que me daba consejos, me tejía bufandas y vestía a mis muñecas con ropa tejida, con la que jugaba continental y dominó, mi bisabuela murió a los 102 años y aún caminaba y subía y bajaba escaleras, su corazón era mejor que los de muchos de nosotros, el problema fueron sus pulmones.
En fin, el área de velatorios es como un rectángulo dividido en salones con un pasillo muy grande lleno de ventanales del suelo al techo que dan hacia la entrada del panteón, a mi familia nos toco el último salón si lo vemos de la entrada hacia los salones, cuando nos entregaron el cuerpo toda mi familia se fue hacía el panteón en los velatorios, yo pasé todo el día ahí llorando y sin poder separarme del féretro, un primo me llevó a tomarme un café porque yo no me había ni sentado y ya había pasado de la medianoche, fuimos caminando hacía la cafetería que estaba hasta el otro extremo del lugar. 

La cafetería se encuentra distribuida de la siguiente manera del lado izquierdo se encontraba el mobiliario y la caja, en el centro las mesas, de frente y del lado derecho hay ventanales como los del pasillo, al entrar nos dimos cuenta que el lugar estaba vacío, la única persona que estaba era el hombre que atendía, es decir cuando entré en la cafetería solo había 2 hombres y yo en ese lugar.
Me senté en una de las mesas pegadas al ventanal del lado derecho viendo hacia la ventana mientras mi primo iba por el café y algo de comer, puesto que no habíamos comido nada desde la mañana, sentada frente a la ventana seguía llorando y tenía la mirada perdida en los vidrios y los codos en la mesa. De repente sentí que alguien me estaba viendo, alzo la mirada un poco más, usando las ventanas como espejo y veo a una mujer mayor vestida de blanco sentada en las mesas de hasta atrás, pero no era una imagen muy nítida o por lo menos ya no lo recuerdo muy bien, me dio la impresión de que me estaba esperando que la viera. Me quedé petrificada, a mí me da pánico todo lo que tenga que ver con estas cosas pero yo creo que mi instinto me hizo voltear hacia ese extremo del lugar y no había nadie. Me paré en friega toda asustada y me fui hacia donde estaba mi primo y lo abracé. Me dijo que me calmara, que todo estaba bien y aunque dudé en decirle lo que había visto se lo dije y él muy calmado me contestó: a lo mejor es Hortensia (mi bisabuela) que viene a despedirse. Le dije que estaba loco y que ya me quería ir, me convenció a sentarme de nuevo pero ya no podía ver hacia ese lugar y me senté viendo hacia el pasillo de los velatorios.

Llegamos de nuevo al salón donde estaba mi familia y le dije a mi mamá lo que me había pasado y me dijo que me calmara que igual y me lo imaginé (hasta la fecha me sigo convenciendo de eso).
A mi hermana y mi hermano ya se los habían llevado a la casa para que durmieran un poco, al otro día llegó mi hermana diciéndome que soñó con mi bisabuela y mi curiosidad pudo más y le pregunté que cómo la había visto. Me describió a la mujer que yo vi en la cafetería.

Si acaso fue Hortensia la que estaba en la cafetería, ya platiqué con ella y le dije que no lo volviera a hacer porque a la próxima sería yo la siguiente en estar junto a ella. Y si no fue ella, por las dudas, cada que voy a visitarla no hay modo que yo voltee a ver las ventanas de los velatorios de ese panteón, siento que si veo para allá volveré a ver esa imagen y me muero de miedo.

Diiviina

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La del otro lado...


Cambiemos un poquito la tónica de las entradas de estas historias citadinas.  Hace algún tiempo que quería compartir una historia que, aunque es un poco triste, porque su protagonista ya no está entre nosotros,  nos recuerda cómo ha pasado el tiempo... y cómo han cambiado las cosas.
Ya mis hijas no tienen ni idea de lo que pueda ser un disco long play o uno de 45 revoluciones. Aquellos discos de acetato que quizá todavía alcanzaron a escuchar los que andan rondando los 30 añitos... no lo sé.
Esta me la recordó mi hermana Vivi, así que los dejo con su relato:
El protagonista era un chiquillo de apenas dos años de edad llamado Héctor Owaldo (q.p.d.). Era pariente de un tío político nuestro oriundo de Zacapa.
La cosa es que este lindo nene era muy  precoz e inteligente y era la adoración de casi toda la familia. A su edad sabía contar hasta cien, sabía el alfabeto (recitarlo por supuesto), era alegre y extrovertido. Cuando le preguntaban su nombre, contestaba a todo pulmón, muy orgulloso por supuesto "HÉCTOR OSWALDO CALDERÓN PAIZ TERRAZA CHACÓN".
Vivía con mis tíos pues el clima de Zacapa afectaba su salud. Él cantaba y bailaba, y como mucha gente que llegaba a visitar nuestra casa, le fascinaba pedirle a mi papi que sacara su guitarra y le acompañara con su canción favorita "Volver Volver", de don Vicente Fernández.
Él era el orgulloso dueño de una copia de la canción en  un disco de  45 rpm., razón por la cual se la sabía la completita. Y le decía a mi papi "Kio… tocá Volvesh Volvesh"… y así empezaba el show.
Un día al terminar de cantar "Volver volver" le dice a mi papi "ahora cantemos el ocho lado". (Hasta la fecha no recuerdo si alguien sabía que canción estaba en el lado dos de su disco de 45RPM. Tal vez la cuaches –unas vecinas- pero ellas tenían el long play).

lunes, 26 de octubre de 2009

La doble herencia de LadyMarian




Y bien, queridos todos, empezamos una semana más en este octubre que se nos termina irremediablemente. Para hoy les tengo una hermosa historia que me contó LadyMarian y que tardé mucho en publicar debido a que quería hacer un dibujito muy especial. Y aunque en el texto LadyMarian dé a entender que tiene un carácter de m... (heredado por sus familias materna y paterna), yo veo en esta historia, y a juzgar por la calidad de persona que es, que su doble herencia corresponde a la capacidad de tolerancia y respeto de sus dos ríos consanguíneos. Pero para que sepan de lo que hablo, mejor permito que sea ella quien nos la cuente ¿no?
Esta historia me la contó mamá y sucedió cuando estaba recién casada con papá. Mis abuelos paternos los habían invitado a que los visitaran en el campo unos días y ellos aceptaron. Mamá ya conocía a sus suegros pero nunca tuvo una relación de mucha confianza porque la familia de mi padre siempre ha tenido un estilo un poco más formal que la de mi madre, que es muy expresiva.
Mamá fue resuelta a aprovechar para descansar, jugar al Scrubble (=Palabras cruzadas o Escrabel) y aprender a manejar el auto en el campo. Quería seguir el consejo de su madre: "Pedile a tu marido que te enseñe a manejar el auto. En el campo lo peor que te puede pasar es que choques una vaca". Voy advirtiendo que no, no hubo ningún choque.
Mi madre consiguió que mi padre la llevara para practicar con el Fiat 600 de dos puertas que tenían pero hubo dos "colados" en el asiento de atrás, el padre de papá y un tío que según mi madre era "un Santo". Mi abuelo, en cambio, de "Santo" no tenía nada. Se podría decir, usando el vocabulario de mamá, que tenía "un carácter de mi****". Un antepasado de él, con ese mismo carácter, murió asesinado por un indígena con el que siempre tenía problemas. Mi madre sostiene que el pobre indio seguramente tenía razón. Según ella el "carácter de mi****" ha sido hereditario....Bueno, según mi madre yo también lo heredé... (pero no daré opiniones sobre esto).
Mi madre se sentó al volante, mi padre, al lado, en el asiento del acompañante y atrás mi abuelo y el otro familiar. La clase fue bastante "intensa" porque mi madre tenía tres profesores expertos arriba del auto. Cuando estaban regresando de "la clase" mi padre se bajó del auto para abrir una tranquera (=portón del alambrado entre campos), sostenerla abierta para que pasara el auto y luego cerrarla. Sin embargo surgió un problema, para avanzar mi madre tenía justo una pequeña subida del terreno y se le paraba el auto. Mientras tanto tenía que escuchar las críticas de mi abuelo sobre la manera de manejar . El auto se le paró mil veces y mi madre, que iba juntando fastidio por el auto y por mi suegro, de pronto oyó que nuevamente mi abuelo repetía: "Y ahora vas a ver que se te va a parar otra vez el auto". Mi madre en ese momento se estiró y abrió la puerta del acompañante, corrió el asiento y le dijo de muy mal modo: "Bájese!  Eduardo, bájese". Mi abuelo, sin decir una palabra se bajó del auto. No, la del carácter de mi**** se supone que no es mi madre (es una suposición de ella, claro) sino mi abuelo. La situación terminó con todos regresando a la casa en el auto, excepto mi abuelo que volvió caminando.
Mamá mientras tanto se lamentaba internamente: "Ahora arruiné todo. ¡Tan bien que me llevaba con mi suegros y la tuve que arruinar! Y ahora cuando lleguemos a la casa se va a armar la gran discusión" Sin embargo, al ratito de llegar a la casa mi abuelo se acerca a mamá y le dice con suavidad: "Elena, querés jugar a scrabble?" Ella aceptó y se pusieron a jugar. Nunca dijeron una palabra sobre el tema.  Eso sí, mamá nunca superó el tema de las subidas, por eso siempre evitaba una calle de Buenos Aires ya que temía tener que parar en uno de esos semáforos en subida. Menos mal que no vivía en San Francisco!
Mis abuelos murieron hace muchos años pero mi madre tuvo siempre una excelente relación con ellos, incluso con mi abuelo que la apreciaba muchísimo. Yo creo que justamente se entendían bien porque ella tiene también un "carácter de mi****" (no quiero ni imaginar la doble herencia que tengo yo!)

viernes, 16 de octubre de 2009

Extrañas apariciones


Bienvenidos a un viernes más de historias de aparecidos, sucesos extraños, hechos paranormales y esas cosas dignas de la "dimensión desconocida".
Tenemos para hoy nuevamente a un invitado que no necesita presentación. Creo que es quien más historias de miedo ha vivido y nos ha compartido. Los dejo con Aarón.
Esta historia, tiene su tiempo, y viene desde hace unos años atrás, cuando mi hermano pensaba casarse por primera vez, digamos que él ha tenido una vida amorosa difícil.
Si no me equivoco, yo aun no había salido del colegio cuando pasó la primera vez que recibimos a este "ser". Le digo ser porque hasta la fecha no sé lo que es. Bueno, sucede que al arruinarse los planes de casamiento de mi hermano, él pasó por una etapa difícil, y un día nos contó que en una lámina plástica que había en el techo de su cuarto visualizaba la imagen de un gato que se convertía en mujer. Yo nunca tuve la oportunidad de ver esa silueta, solo de escuchar maullar al gato y de escucharlo por el techo de la casa. El maullido del gato era escalofriante, parecía un niño llorando desesperadamente y te ponía la carne de gallina, yo lo escuche varias veces y eso era lo peor, y peor era escucharlo caminar por el techo: parecía una persona y sus pasos pesados. Muchas veces pensé que era alguien que andaba merodeando por los techos de las casas, pero cuando salía a ver solo miraba la imagen de un gato negro enorme.
Mi hermano se casó tiempo después y este "GATO" que se había alejado un tiempo, regresó y cada noche era más aterrador. No sé quien le dijo a mi hermano que era una persona capaz de transformarse en animal y que lo estaba acosando debido a que estaba obsesionado con él. No me recuerdo muy bien como se deshicieron del gato, pero pasó a la historia, hasta hace poco.
Por desgracia de mi hermano, el matrimonio con su ex esposa, se torno difícil, y se separaron, pero como él, al parecer es un alma que no puede vivir sola, después de haberse divorciado de su primer esposa, se junto con otra joven, de un lugar alejado de la capital. Pero estuvo un tiempo viviendo en nuestra casa, y sorpresa, el gato regresó. Lo escuché por primera vez hace casi un año, cuando mi hermano empezaba a salir con esta muchacha. Muchas madrugadas de desvelo escuché que el gato se paseaba en dos cuartos, los cuales ocupaba mi hermano. Y una noche cansado de ese maullido escalofriante, salí cautelosamente y noté la misma imagen del gato negro grande sobre el techo del cuarto de mi hermano. Cuando decidí tirarle algo, el gato volteó y sus ojos eran blancos, lo cual me dio más curiosidad, pero se marchó rápidamente y no pude nunca tomarle una foto o volver a verlo.
Mi hermano nos contó que por las noches miraba una silueta de un hombre parado entre las dos habitaciones. Yo lo molestaba diciéndole que era “un su negro”, que lo venía a buscar por alguna deuda pendiente, jajaja, pero resultó que averiguando poco a poco si era alguien que se le manifestaba a la muchacha por una deuda, entre las malas lenguas, dicen que la muchacha le hizo algo a mi hermano y a su primer esposa para que se pelaran y se separaran, ya que ella estaba detrás de los huesos de mi hermano, y ella no le había pagado al individuo que le hizo el trabajo y por eso aparecía para cobrarles la deuda.
Pero la cosa no se queda allí, después de ver yo a mi sombra o al ente que se estuvo apareciendo después de reencontrarme con mi ex, el día que le conté la historia a Nancy, sucedió algo más: era ya casi de madrugada, cuando escuché claramente que se abrió una puerta de los cuartos de la casa. Primero pensé en mi hermano pequeño que se había levantado al baño, verifiqué y nadie estaba despierto. Luego revisé la puerta que da a la tienda de mi mamá y nada, pensé que el desvelo me había empezado a afectar, llevaba varios días sin dormir. Pero fue cuando regresaba a la computadora que sentí a alguien a la par mía y alumbre con el celular, no encontré nada, pero sentía  la presencia de alguien a la par mía, sin saber qué pasaba regresé a la computadora, cuando sentí que alguien me tocó el hombro y una respiración agitada en mi oído, al asustarme, y créanme que me asusté como nunca, volteé a ver y vi pasar a alguien corriendo hacia el corredor que da a los cuartos, y mi sorpresa fue que mi cuarto se encontraba con llave, y yo nunca le hecho porque no tengo la llave de esa chapa, y al intentar varias veces se abrió  fácilmente, sin encontrar nada adentro.
Tengo que recordar que ya había dicho anteriormente que me mudé de cuarto, al que ocupaba mi hermano anteriormente y al atravesar mi cuarto hay otra habitación que quiero ocupar como estudio, pero tengo la leve sospecha de que ese cuarto tiene mucha vibra negativa y no he querido mudar mi estudio a ese lugar por lo mismo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Visita milagrosa

Hoy me falló la programación del post que les había preparado. Pero bueeee, sigue siendo viernes para los que nos llevan horas de ventaja. Aquí apenas empieza el día.
Ya sé que muchos de ustedes gustan de historias que dan miedo, pero les recuerdo que esa no es la única condición de las historias de los viernes. Este día de la semana lo dejamos para fenómenos paranormales, espantos, aparecidos, hechos sin explicación. Así que la historia de hoy, si bien podría tratarse de un fantasma, tiene algo de dulzura similar a la de hace ocho días. Esta nos la cuenta la doctora Patricia Cortez. Los dejo con ella:

En el hospital general, en pediatría, todas las noches se escuchaba en el área de cancerología, como rodaba una pelota invisible, era el sonido inconfundible de una pelota plástica, rebotaba  y luego rodaba por el corredor, cuando uno bajaba, no había nadie y nada, era por las noches, cuando ya los niños no estaban despiertos.
En los hospitales siempre se habla de aparecidos
Una vez, tuve que llevar a mi hijo, con rotavirus, para que le pusieran suero. Con mi esposo pasamos la noche a su lado, para que no se arrancara el suero, apenas tenía año y medio y estaba asustado.
En un momento a mi esposo le cambió la mirada, luego me dijo "acabo de sentir la mano de un niño sobre mi brazo", y me dijo que era algo como un niño que se asomaba a ver que pasaba con nuestro hijo.
Pablo se calmó y pudimos descansar un rato, aunque el lugar es agobiante con tantos niños enfermos y llantos.
Por la mañana ya había dejado de vomitar y se le había quitado la diarrea, sólo pasamos una noche en el hospital, pero fué algo intrigante el saber cuantos niños habían muerto tal vez en ese lugar.
Patricia Cortez

viernes, 25 de septiembre de 2009

El espanto de la calle

Bienvenidos a un viernes más de historias citadinas… pero, ya saben, por ser viernes son historias de esas que nos dejan con los pelitos de punta. Hoy ¡por fin! les traigo la prometida historia de Aarón quien, dicho sea de paso, fue espantado en su casa la noche en que me envió esta historia. Pero bueeee, eso nos lo contará otro día. En fin, sin más presentaciones los dejo con él:
No sé si ya se los había contado, pero de igual manera que vi la sombra en la universidad me la he topado en otros lados. Decidí no cruzar palabras con mi ex, por salud mental, pero siempre la curiosidad mata.
Una noche no tan noche, iba por la calle que está abajo de Matamoros (un cuartel militar). Iba para mi casa, algo molesto y pues pensando que era mejor tranquilizarme, cuando pasé el puente, muchas veces apagan las luces por allí, no se por qué, y como solo iba yo cometí el abuso de poner las luces altas. A mi lado derecho vi un señor sentado con varios bultos, y como es de costumbre ver a más de algún bolito tirado en nuestras calles, pensé, ojalá que no llueva, porque me dio lástima que el señor se mojara. Al pasar al lado de él claro no se podía ver bien, pero cuando lo pasé, venía algo atrás otro carro e ilumino la vía, cuando vi por mi espejo izquierdo vi al señor parado y me sorprendió porque pensé que estaba dormido, y regresé mi vista al frente para ver si no venía ningún vehículo y cuando voltee a ver por mi espejo interno, la luz del carro o del farol que estaba algo prendido, no recuerdo, me hizo divisar al señor parado en medio de la calle, con una gabardina larga y un sombrero algo grande. Me asusté y cuando vi las luces volvieron y pues no pude dejar de voltear a ver y no había nada. Preferí continuar mi trayecto y no voltear a ver allí nuevamente.
Esto pasó en cuestión de segundos. Yo no iba tan rápido y pude ver varias veces para percatarme que no me estuviera equivocando, pero al entrarme ese miedito, preferí acelerar y no regresar a detenerme. Eso sí, les digo que esa sombra la he vuelto a ver otras veces, pero para no matar la pasión se las contaré otro día.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La mujer invisible

La historia de hoy nos la contará Maribel de Morales. Es un caso insólito pero estoy segura de que muchos de ustedes conocen más de alguna historia parecida.
Los dejo con nuestra querida invitada:

Hablando de la ola de violencia y asaltos, me recordé de una historia que me la contaron dos veces, una por medio de terceros y la otra, fue la misma protagonista de esta historia.
Resulta que esta chica viajaba en bus hacia la universidad y el trayecto que tomaba el bus para acortar distancias era el periférico. Lógicamente en este tramo no hay paradas y se viaja súper rápido.
De repente se pararon dos hombres cada uno con arma (no recuerdo si eran pistolas o cuchillos), en fin, empezaron a asaltar desde el primer pasajero, pasando por el lugar de la joven, hasta el último.
Ella estaba sentada del lado del pasillo y en el asiento del lado de la ventana, iba un señor.
Cuando se dieron cuenta los pasajeros, todos automáticamente empezaron a entregar sus pertenencias y a rezar para que nada más les pasara. La chica sacó de su bolsa una estampa de un santo que en ese tiempo todavía no había sido canonizado, pero el rezo de la oración les había resultado beneficioso a muchos de sus seguidores, sin importar cual fuera la ocasión.

Así que se disponía a rezar la oración cuando se dio cuenta que no podía pasar de la palabra Padre… y allí se quedó diciendo Padre, padre, padre…
El ladrón pasó a su lado y le recogió al señor sus cosas, pero a ella no. Era como ser invisible. Ella llevaba puesta una cadena de oro al cuello, que era muy difícil no verla, pues la llevaba sobre su blusa. También llevaba anillos y su reloj. Nada de esto le fue quitado y cuando los asaltantes terminaron, le exigieron al chofer que parara para poder bajarse con el botín.
Después de semejante susto, la pobre mujer regresó de su trance y se dio cuenta que a ella no la habían asaltado. El señor que iba a su lado le dijo asombrado: “señorita que afortunada, parece que usted era invisible para los ladrones, porque ni siquiera se percataron que usted iba a la par mía”. Los otros pasajeros se dieron cuenta y la veían raro a lo que ella decía que más de alguno habrán pensado que ella era su cómplice, pues no le pasó nada.
Así como pasan fenómenos raros, también hay otros que nos muestran que el Ser Todopoderoso que nos ha creado, tiene formas extrañas y a la vez humanas de expresarnos que nos ama y que siempre podemos confiar en El, sin importar cual sea nuestra creencia.

martes, 15 de septiembre de 2009

Pastel de piña parte 2 (o boca de calcetín parte 2)

La semana ya empezó, y antes de que avancen los días, espero que todos la vivan con buen humor. Por eso hoy los dejaré con una historia de mi amigo Aníbal Ruiz, firma que ya conocen por el incidente del pastel de piña. Pues bien, los dejo con la zaga de aquel simpático incidente:

La semana pasada visitamos a mi cuñada favorita y les mostré el post de Nancy "Boca de calcetín", lo cual les ocasionó mucha diversión y comentarios "no a mi favor".

Mi cuñadita me recordó que el infame incidente del pastel de piña tenía corolario. "Convenientemente" yo ya lo había olvidado. Esto fue lo que pasó a continuación:

En vista de la firme negativa de doña Carol de hacer un pastel de piña al estilo de mi mamá, yo conseguí la receta y me dispuse a hacer una gran cantidad de masa para el pastel de piña. Medí los ingredientes para hacer suficientes pasteles para un mes. Saqué la batidora de doña Carol, su adorada y nunca bien ponderada Kitchen Aid y llené el tazón hasta el tope. Y la puse a batir y a batir y a batir...Hasta que comenzó a salir humo y se detuvo. La masa estaba ya batida y pude meterla al horno pero la licuadora se negó a arrancar de nuevo. Doña Carol estaba que también echaba humo...No acabó allí la humazón. Salí un rato de la casa y al regresar había humo en la cocina. ¡Los pasteles de piña! Corrí a sacarlos del horno, pero para nada... estaban como que eran pasteles de chocolate...Final feliz. La Kitchen Aid sólo tenía un fusible quemado y no perdí más que unas cuatro o cinco libras de harina, un par de docenas de huevos, mantequilla, azúcar, piñas y todo eso, además de una buena porción de mi orgullo y autoestima.Creo que yo tampoco vuelvo a hacer el pastel de piña para mí...

viernes, 11 de septiembre de 2009

El portón

Viernes de nuevo. Una cita más para reunirnos a contar historias insólitas de fenómenos inexplicables. Hoy tenemos como invitada a Maribel de Morales, quien no sólo tiene muchas historias familiares de sucesos extraños, sino que además los cuenta de una manera muy amena.

Los dejo con ella:

Es una historia cortita protagonizada para variar por mi tía y mi prima (la lavandera y la cocinera sonámbula). No sé que tenía este dúo, pero más de algo les pasaba, menos mal que ahora viven bien lejos una de la otra, porque sino seguirían contando sus historias de aparecidos y todo tipo de cosas extrañas.
Mi tío llegaba del trabajo religiosamente todos los días a las cuatro de la tarde y como tenía su llave, no necesitaba tocar el timbre para entrar en la casa.
Mi tía que era modista, se sentaba a la máquina de coser por las tardes a terminar las prendas que le habían encargado. Mi prima le acompañaba haciendo algo. El costurero estaba al extremo opuesto del portón, de pronto escucharon que la puerta del portón que daba a la calle se abría y luego se cerraba. Esperaron ver aparecer a mi tío que de seguro era el que venía, pero se quedaron burladas, pues nadie entró. Luego de un rato, dejaron lo que estaban haciendo y fueron a ver, la puerta seguía cerrada y no había nadie.
Muchas personas dicen que los sonidos se quedan atrapados en las casas y que se oyen regularmente después de los hechos. En lo personal pude escucharlos un par de veces y les digo que eran sonidos muy precisos: metían la llave en la chapa, abrían y cerraban la puerta y cuando íbamos a ver, solo estaba el vacío.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Cómo dices que se dice?


Buscando una historia que me envió hace meses mi hermana Vivi, encontré esta otra que protagonizaron nuestras hermanas menores cuando eran unas bebas. Aquí se las dejo contada por "la Vivi".


Mis hermanas Zully y Bele estaban viendo el periódico (Zully como 3 años , Bele, 4)

Zully: Bele mirá, venden un "NINONOO"

Bele: No se dice nino noo, se dice “LI NO DO DO"
__
*Traducción: Ninonoo o linododo significan inodoro, retrete, excusado, etc.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Y la pelota? En las nubes

Realidad y ficción muchas veces se nutren mutuamente. Sucede en TNT y en la vida real.
La historia de hoy es una preciosa anécdota que hace muchísimo tiempo me envió mi queridísimo Ángel Elías, pero que yo traspapelé accidentalmente. De tan bonita, parece irreal. Pero mejor dejo que sea Ángel quien se las cuente. Ahí les va su relato:


Antonio es un amigo de la universidad. Hace poco tiempo me contó una historia muy interesante. Resulta que él da clases en una escuela de área rural, a unos niños de una comunidad pobre. De aquellas que al vivir en la capital uno se olvida de que existen. Y, según me cuenta, los chicos llegan todos, el día cuando se sirve refacción o almuerzo. Entonces aquella escuelita reboza de estudiantes dispuestos a saciar su sed de conocimiento y, de paso, saciar su hambre.
Hace poco a sus estudiantes de segundo primaria los invitaron a jugar un campeonato entre escuelas. Fueron cuatro las invitadas y el día del evento sólo llegaron tres. Por lo que uno de los equipos pasó por reglamento a la final de esa cuadrangular.

Un día antes, este amigo le informó a sus niños que debían llegar con una pantaloneta negra y una playera blanca para poder jugar. Esto porque no tienen uniformes. Los niños supusieron que para jugar no habrían clases por lo que se pusieron felices.
Al día siguiente se presentaron como el profe les había dicho: de negro y de blanco. Pero con un detalle interesante. Unos llegaron con los zapatos con lo que van a la escuela, otros con botas de hule, otros con calcetines de distintos colores y otros sin calcetines. Un sinfín de detalles distintos entre ellos. Su participación, era en la final.
Al llegar los otros equipos eran del área urbana, todos con uniforme y un colegio con su busito propio. Los del busito, con todo y sus implementos deportivos, su entrenador y su pants con el logotipo del colegio para calentar.
¿Intimidados? para nada, dice Antonio. El primer partido llo ganaron os chicos del colegio y debían jugar contra los de la escuela de mi amigo. Su plan para ganar el campeonato era sencillo. Les dijo que el primer gol definiría todo. Que hicieran todo lo posible por ese gol y que después les daría más instrucciones. Y dicho y hecho. En una fortuita jugada, sus chicos metieron su único gol. Al medio tiempo le giró, como gran técnico y estratega, la fórmula del éxito. Les dijo: Pelota que vean, pelota que saquen del campo.
Y así lo hicieron. Cada pelota que llegaba con ellos la mandaban a saludar a las nubes. Y por ser la única pelota la que se volaba hasta detrás de las paredes y los alambrados, se detenía el juego y se perdían minutos en irla a buscar. Así hasta llegar el final del partido. Los chicos del colegio se regresaron con el segundo lugar en su busito y los niños de mi amigo Antonio, regresaron corriendo por las calles de aquel lugar, con el trofeo de campeones, el primero para ellos y el único para la escuela.

viernes, 28 de agosto de 2009

Extrañas conexiones (vuelven los fantasmas del pasado)

Queridísimos todos,
No imaginan la alegría de volver a estar más o menos de vuelta y encontrar sus mensajes tan llenos de cariño y amistad. Así hasta dan gana de volver a alejarse, jajajaja. Son bromas.
Y bueno, el viernes ya se volvió tradición contar aquí historias de miedito. De esas que hablan de situaciones extrañas, difíciles de entender o explicar. Tal como lo prometí ayer, hoy Aarón nos cuenta la saga de las historias extrañas con su ex. Pero mejor no los aburro y los dejo con nuestro invitado:


He tenido semanas complicadas últimamente, son las últimas para cerrar el pensum. Se me había olvidado qué dura es la universidad. Claro, iba todos los sábados, pero no como estoy ahorita: cuatro cursos cargados de material y con miles de proyectos de los cuales unos me encantan y otros no. En fin, desde hace unos días he estado teniendo sueños feos y que no me dejan dormir, aparte de tanta cosa que tengo en la mente.
Una vez alguien me dijo que cuando uno sueña que se le caen los dientes, es porque alguien se va a morir, o si soñás a alguien que se está casando, esa persona muere. No sé, no sé que tan cierto sea, pero la verdad es que he soñado dos veces que se me caen los dientes y es desesperante en el sueño porque no es un diente, sino toda mi dentadura y siento el sabor de la sangre y las encías lastimadas. Despierto desesperado y no encuentro qué estoy haciendo, aparte porque me cambié de cuarto y todo está fuera de lugar jejeje. Bueno, la primera vez fue el primer sábado de inicio de semestre, me levanté a las 3 de la madrugada (recuerden que esa hora tiene muchos significados), y a las 5 me levantaba para alistarme para ir a la U. Pasé por mi novia y ella me fue a dejar a mi U y ella se fue a la USAC. Al final de la mañana, sentado en las afueras del salón de clases, vi que alguien se aproximaba pero no le puse coco, pero cuando la vi cerca era mi ex. Sí, sabía que ella estaba en la misma universidad, pero no me acordaba que estaba en el mismo edificio, en fin, esa fue la primera conexión de un mal presentimiento, pero esto no termina allí.
Yo sé que algo no está bien, algo me dice que le hable, pero no quiero. Mi novia me pregunta si siento algo por ella, claro que no, tal vez curiosidad de saber cómo está, si las cosas siguen igual o mejor, o peor, pero no lo hago. El segundo sábado, me quedé tarde esperando a que me fuera a traer mi novia, y me quedé platicando con un ingeniero que es nuevo y pues hay que ganar puntos va, está difícil jajaja. Bueno, de lo que no me había percatado es de que cuando nosotros salimos ya hay un grupo esperando para entrar y pues efectivamente ese día no esperaron y entraron sin darnos tiempo de despedirnos bien. Cuando me volví a sentar noté que ya no era mi curso y era otra la catedrática. Volteé a ver y ¿a que no saben a quién vi? pues claro, a mi ex. Ella está en segundo año y yo en cuarto año.
Salí para no crear controversias, y me fui con mi grupo a otro nivel, esto es lo que me tiene asustado. En el 6to. nivel, no hay paso para el anexo, y al final del pasillo solo hay pared, no hay nada más, pues estábamos mi grupo y yo sentados en el pasillo esperando a ponernos de acuerdo cuando vimos luz al final del pasillo, no artificial, sino la luz del dia, y vi una silueta, una persona parada justo al final del pasillo que se perdió cuando giró hacia "la supuesta salida del pasillo", donde solo había pared. Al principio pensé que estaba alucinando, pero otro del grupo comento "muchá, ¿allí hay paso al otro edificio?", todos dudamos y yo para variar curioso fui a ver (shutear), y no encontré nada y el pasillo ya estaba oscuro y, por supuesto, con tope. Regresé estupefacto y les dije que no, y todos comentamos, pero pensamos que ya era el cansancio.
Ahora bien, esto no se queda acá, porque a lo largo de la semana he visto cosas, que comentaré más adelante, porque ya me extendí. Pero ahora tengo una duda: ¿tiene que ver con mi ex, con mi cansancio, con el estrés, o estoy inhalando sustancias tóxicas? Jajaja. No pues, ahora más que nunca quiero preguntarle un par de cosas a mi ex, pero la vida no es fácil para mí ahorita y prefiero pensar que lo que he visto es cuestión del estrés y la falta de sueño.

viernes, 24 de julio de 2009

La casa del terror (I)

Un viernes más... y bueee, una historia extraordinara más. Esta vez, contada por Tamara quien la vivió en carne propia de una manera muy especial ya que, según veremos... ella quizá posea poderes ultrasensoriales. Estoy segura de que les gustará, asombrará y querrán saber más historias sobre aquella casa... ¿en qué me baso? En el relato de Tamara, a continuación:

Cuando tenía unos 9 o 10 años, nos mudamos con mis padres a una casa muy especial...Era grande, tenía 2 plantas, en la parte de arriba había, un baño y 3 dormitorios, el mío, el de mi hermano (hijo de mi padre 9 años mayor que yo, un muchacho ya crecido :) y el de mis padres, este último tenía una decoración muy particular, el empapelado era negro con flores rojas, si, además de feo, era tenebroso y tenía un sistema de luces que era de tres colores, blanca, amarilla o roja, si ponías las luces rojas (si, para un adulto esto podía resultar sexy, pero recordemos que era yo una niña :) el panorama era aún más aterrador...En la habitación de mi hermano había un clima extraño, hacía más frío que en el resto de la casa y a mi me pasaba que ponía un pie adentro y se me erizaba todo el cuerpo, como si me recorriera un escalofrío y sumado a esto, mi madre que siempre fue de andar metida en temas tenebrosos, espirituales y esas cosas, había guardado en el ropero de esa pieza un libro que se llamaba los hijos del diablo (acá vale aclarar que mi pánico por esos años era a esa figura, la del diablo, es que después de ver La profecía y El exorcista a los 6 o 7 años, quedé suceptible :) o sea que de la única forma que entraba a esa pieza, era, si estaba mi hermano o alguien más o si estaba con miedo después de alguna pesadilla, sorteaba el pánico de entrar a oscuras y me acurrucaba al lado de mi hermano en su cama, me tapaba y me dormía.Mi pieza funcionaba bastante bien como refugio, no me sentía tan mal ahí, salvo cuando ocurrían acontecimientos como las repetidas pesadillas, que en mi vida he tenido tantas como en esa casa (la más recurrente era mi madre persiguiendome tipo psicosis con el cuchillo para matarme jaja, terrible), o cuando empezaban a subir y bajar la escalera, si si, se oía claramente, que a veces una y otras más personas, subían o bajaban la escalera, mirabas y no había nadie, pero el ruido seguía, encima, para completar la ecuación del terror, la que percibía todas estas cuestiones era yo, mi madre un poco y el resto nada...Empecé a pasar noches sin dormir, con todas las luces prendidas, pero a veces también empezaban a formarse figuras extrañas en el techo de la pieza y por el lado de afuera, pasaban sombras que corrían de un lado a otro, o hacían una especie de ronda en el medio del pasillo, en tonos diferentes, si si, a los 10 años, se hacía muy dificil dormir así jaja...Entonces mi madre que siempre tenía un vidente a quien recurrir, me llevó y la escena fue la siguiente:Este señor tenía un consultorio de médico, porque era médico, pero se ve que ganaba más con esto que como médico :) y la luz era casi inexiste, tenebroso, en un momento apaga la única luz que había, que era un velador que se encontraba al lado suyo y me pregunta que veo, yo del susto que tenía no veía nada jaja, resulta que este buen hombre, para no llamarlo de otra forma, salió con la feliz teoría de que poseo poderes extrasensoriales y me dice que yo puedo ver el aura y que por eso percibo y veo cosas, que si quiero puedo ver más y ser como el!! Yo, 10 años! Pánico total, que me duró hasta hace poco jaja, ante determinadas situaciones, porque la verdad, yo no quería ver nada!!!... Su solución fue más aterrorizante aún y mi madre la cumplió al pie de la letra, claro, prenderle una vela a la foto de un familiar muerto, aca vale aclarar que vivían todos mis abuelos y mis padres son hijos únicos, así que siendo tan pocos vivos, muertos menos, salvo una hermana de mi mamá que había fallecido 4 años antes de que ella naciera, a los 4 años casualmente, la foto era otra cosa de temer, antigua, esta niña, preciosa, si, tenía una carita muy especial, entre angel y demonio y el decorado donde estaba, era una película de terror, sillón viejo, perro blanco, no sé, a mi me daba miedo. Así que todas las noches, mi madre sacaba la foto, le prendía una vela y nos ibamos a dormir...No hubo cambios, claro, al contrario, mis miedos crecian y encima ver esa imagen con la vela, peor!!!Bueno, quedó demasiado largo, pero hacía falta para introducirte en el tema, otro día te cuento las historias más puntuales mías, de mi familia y de la gente que se quedaba, jaja, nadie se iba como llegaba de ahí...

miércoles, 22 de julio de 2009

¿De qué estamos hablando?


Muchas veces hablamos con alguien y a media conversación caemos en cuenta de que no hablábamos de lo mismo. Eso le ocurrió a Maribel de Morales con su nena, vean ustedes qué situación:


Una vez mi hija tuvo que ir a ver una presentación de teatro por parte del colegio en el Museo del Ferrocarril. Como nos quedaba cerca, caminamos y llegamos a la Plaza Barrios (donde actualmente está la estatua de Don Justo Rufino Barrios) –que por cierto, el lugar ha mejorado muchísimo con la llegada del transmetro y quiero aclarar que no es propaganda- , pero ahora está mucho más ordenado y limpio.
Mientras esperábamos a sus demás compañeras que venían del colegio en bus escolar, nos pusimos a ver las representaciones que están forjadas en metal en las bases del monumento a Don Justo. Y en una de ellas, representa la fatal batalla, donde cayó herido de muerte.
Yo le explicaba a mi hija el porqué de esa guerra: Don Justo Rufino Barrios soñó con una Centroamérica unida, pero desvió levemente el camino y quiso forzar la unión en lugar de vender la idea. En ese momento apareció el bus escolar, pero no podía pasar porque el tráfico era bastante intenso y no lograba llegar al estacionamiento del Museo.
Mi hija hizo el comentario sobre el bus que hacía los intentos por pasar en el momento en que yo inspirada le seguía contando parte de la historia de la fallida unión centroamericana, y me dijo: “mami, y todavía no han logrado pasar de allí” a lo que yo contesté sin dejar de ver la escena de la batalla: si querida hija, todavía siguen trabados en esa lucha” ¿a cuál lucha te refieres mami? Pues a la de fusionar a los cinco países centroamericanos. No mami, yo me refiero al bus que no ha logrado pasar la calle para llegar aquí. ¡Ups!