lunes, 15 de junio de 2009

Sin pánico escénico

Creo que no hay mejor momento para desear una alegre y exitosa semana que un lunes por la mañana. Así que les mando mis mejores vibras para que empiecen este tramo del calendario llenos de felicidad y energía.
Y para empezar esta semana de historias citadinas, hoy los llevaré en un viaje en el tiempo. Vámonos pues para mi lejana infancia, hacia aquella bellísima época en la que yo tedría 5 ó 6 añitos y mi actitud ante la vida era algo así como "¿Quién dijo miedo?"
Quien me conoce sabe que no soy introvertida, pero tampoco la extroversión en persona. Algunas personas me han dicho, incluso, que me ven demasiado seria...
Pues bien, no sé en qué momento de mi dichosa existencia se me cruzaron los cables y dejé de ser tan extrovertida...
No puedo dejar de sonrojarme al contarles que yo misma me presentaba ante los extraños (sin importar si eran adultos o niños) como "la panzoncita platicadora". Ay, ¡qué vergüenza! Pero así era yo:
-Hola, soy la panzoncita platicadora ¿y tú cómo te llamas?
Por supuesto que a la gente le causaba gracia ver a aquella niñita con tanta soltura.
En fin... Creo que fue durante el cumpleaños de un vecinito, que yo me presenté, como solía hacerlo, ante un matrimonio invitado a aquella fiesta. El señor dirigía un programa de radio en vivo, por lo que al verme tan desenvuelta me invitó a participar para declamar un poema en la radio.
Y bueee, ¿qué les diré? Unos días más tarde, allí estaba yo, en La Voz de las Américas, vestida con traje típico*, lista para declamar un poema.
Me anunciaron con bombos y platillos y yo entré muy decidida al escenario, vestida como indígena, cargando un muñeco que era el hijo al que le hablaría en el poema. Empecé a decir los versitos pero, de pronto, a mitad del poema se me olvidaron. Yo tenía muy buena memoria, pero supongo que ver tanto público me confundió. Entonces, segura como era yo, no tuve ningún empacho en buscar a mi mamá con la mirada entre el público y gritar a vivo pulmón:
-¡¿Qué sigue, mamiiiiiiii?!
No recuerdo si terminé o no el poema, sólo recuerdo que el público soltó en carcajadas y me aplaudió tanto que me sentí la mamá de los pollítos.
Ojalá las cosas fueran siempre así ¿no? que cuando nos equívocáramos tuviéramos la ovación de los demás, echándonos porras para que no desfallezcamos. Pero esto sólo le ocurre a los niños... y ni siquiera todos tienen esa suerte.
___

*Porfis, no me vayan a criticar el hecho de que me vistieran como indígena. Así eran las cosas en mi infancia... y todavía ocurre en algunas partes, aunque yo tengo una filosofía muy distinta.

20 comentarios:

Tamara dijo...

Qué historia más tierna!! Te imagino ahí, chiquitita, con tu muñeco, llamado a mami, que linda!! Ojala nos apoyaran así en la vida cuando nos equivocamos, pero bueno, tratemos desde nuestro lugar, de hacerlo, de ayudar, echarle porras, como dicen ustedes, al que se está por caer y seguro recibiremos lo mismo también...
Preciosa tu historia y el dibujito, como siempre!!!
Besos!!!

Luna dijo...

Me ha encantado la historia.
Si, yo también fui algo parecido. Mi hijo mayor también, su hija mayor también.... jajaja debe ser genético.
Yo no tengo miedo escenico.
Nunca lo tuve...
Me has traido muy buenos recuerdos....
Un besito

Any dijo...

Panzoncita platicadora? Ahjajajjaj me muero! Que ternura! Como se te ocurrió esa presentación?
Bueno, yo ni loca me hubiera subido a un escenario ni antes, ni ahora, tengo "pánico escénico".
Te imagino alli arriba con tu muñeco llamando a tu mamá y no puedo dejar de sonreir. Los chicos son geniales. Lástima que uno vaya perdiendo esa frescura con el tiempo.
Aplausos desde aqui para esa niña!
Y apapachos para vos

CASANDRA dijo...

el pánico escénico y yo: un solo corazón. Gracias por esos deseos que tan bien vienen en un día lunes!!! y si te equivocas en algún momento o algo se te olvida. buscame con la mirada que yo voy a aplaudir!!! BESOTES/APAPACHOS!!

Isold dijo...

Si es que los niños son imprevisibles, no me extraña que te entrara miedo escénico, además eras muy niña, pero estuviste muy divertida llamando a tu mamá.
Yo recuerdo de niña que estuve ensayando durante mucho tiempo una obra de teatro en el colegio, y cuando llego el día no me atrevía a salir al escenario al ver a tanta gente. Mi mama me tuvo que prometer un montón de regalos y así lo consiguió.

Besos.

Alejandro Ramírez dijo...

Qué bien la anécdota. A mí de sólo imaginarme la situación en el escenario ya se me olvida el poema.

Apapachos...

Fernando Ramos dijo...

Bonita anécdota, ahora que recuerdo, cuando tenía 5 años yo también declamé un poema en público; pero no se me olvidó, a la fecha todavía lo recuerdo. Lo que si es cierto es que nunca más volví a declamar.

Ya entrado en años, y bajo la influencia de los cuates, he participado en algunas lecturas de poesía, quiere decir que perdí la vergüenza, aunque no lo hago muy seguido.

Saludos Nancy, bonita anécdota.

el VERDE !!! dijo...

apenas estaba en 1o primaria y todavía tengo grabada en mi cabeza la cara de todas las mamás de mis compañeros... vièndome como nunca antes lo había hecho. Tambièn me tocò fumarme un poema, algo de rosas rojas y no sé q otras flores...

desde entonces supe que lo mío no era estar en los escenaris, mejor me dediquè a plasmar mi introversiòn en las letras, jejeje.

SETH dijo...

jajajaja, no se si reirme, por lo de panzoncita platicadora, por lo de mami que sigue, o por el hecho que te conosco poco y te imagine peque, jajajajaja, bonita historia, no se porque te imagine igualita a mi sobrinita, con su boquita haciendo muecas y parada entre toda la gente, jajaja saludos Nancy

igne fatui dijo...

jajaja... bueno, te haré un cumplido... el tuyo es de los pocos blogs que leo que están escritos en prosa

saludos

Zarek dijo...

Esta me gustó mucho... sí, todavía te leo amiguita, un abrazo!

Leonel dijo...

Hola Nancy,
Estamos atrasados con la lectura de tus posts, pero ya nos vamos a poner al día... ;)
Este de hoy está muy bonito.
Me recordó de una canción de ABBA, Supertrouper, decía algo así:
Supertrouper beans are gona blind me but I won't feel blue, 'cause somewhere in the crowd there's you.
O sea, ya en buen chapín:
Súper actor los reflectores me cegarán pero no me dará pánico escénico (no me amisharé ;) porque en algún lugar del público estás tú (maaaamíiiiiii!!!!!).

Lujo dijo...

Hola Hola Nancy,
No sabes lo que me has hecho sonreír con tu historia. Imagino que estarías preciosa y serías tan encantadora como un Sol.
Creo que ya de chiquita apuntabas a ser una gran periodista. Tenías los ingredientes que hoy te hacen ser inmensa como profesional y ser humano.
Gracias por explicar esta historia tan tierna y que te hace ser muy grande.
Muchos abrazotes enormes!!!
Cuidate muuuuuuuucho!

los perros románticos dijo...

Excelente historia!! Aplausos en su totalidad y en su tonalidad.
Un cordial saludo desde Buenos Aires.

la-filistea dijo...

Yo tengo el pánico escénico a todo lo que dá...
La única vez que declamé fue en la escuela aquel poema de Yo Pienso en Tí...todavía me dá una especie de retortijón acordarme.

Saludos Nancy!

Nancy dijo...

Tamara,tus palabras me hacen sentir bien. No es fácil contar historias que no sabes cómo van a ser entendidas por los demás... mil gracias por haber captado la esencia de mi historia, y por las cosas lindas que siempre me dices.

Luna, me hace feliz saber que te traje buenos recuerdos. Qué bueno que seas extrovertida y que sea genético. Me gustaría no haber adquirido nunca el pánco escénico, pero ni modo... apapachos

Any, no puedo creer que tengas pánico escénico. Simplemente me cuesta creerlo. Te imagino tan espontánea y tan extrovertida. Y bueeee, ¿qué te digo? no sé de donde saqué lo de panzoncita platicadora, jajaja, siempre de da cierta vergüenza contarlo, pero me gusta reírme de mí y de mis cosas. Y ahora también me gusta compartirlo.

Cass, mil gracias por los aplausos, lo voy a tener presente siempre.
Un apapachote fuerte y cariñoso.

Isold, me hiciste recordar otra anécdota, una alumna de mi hermana a la que le compraron de todo para salir a escena, gastaron una fortuna y la niña no subió al escenario.

Alejandro, tú no necesitas escenarios, pero siempre te luces ante tu cada vez más amplio público. Eres genial.

Menos mal que nada te quitó la inspiración para escribir poesía, ¿qué importa si no declamabas poemas de otros? Así que celebro que hayas perdido la vergüenza y te animes a leer tus hermosos versos.

Verde, te entiendo perfectamente y me identifico cien por ciento contigo. Aunque yo sí seguí siendo la protagonista de muchas obras escolares. Todo terminó más o menos en la secundaria.

Seth, me haces sonrojar, jajaja, pero me halaga que me imagines como a tu sobrinita. Mil gracias.

Igne Fatui, mil gracias, me siento honrada con tu visita y con tu comentario.

¡Apareciste, Zarek! Gracias por leerme... aunque sea en silencio.
Apapachotes

Leonel, excelente selección musical. Justo lo que significa mi historia. Mil gracias.

Lujito, me sonrojas. A veces pienso que tienes una imagen equivocada de mí... jajaja, pero no te corrijo porque me gusta creérmela por un instante. Gracias por tus palabras, por leerme y por pensar tantas cosas bonitas de mí.

Los perros románticos: ya estuve en tu blog, husmeando... pero no pude dejarte un comentario pues siempre hubo fallas y no sé por qué.

Filis, no te puedo creer. Puchis, pero si sos tan pilas para reseñar, para comentar, para dibujar... simplemente no te lo puedo creer.

cristal00k dijo...

Eres genial explicando historias. ¡Que lo sepas!. Y esta es entrañable y divertida.
Un beso panzoncita platicadora.

Nancy dijo...

Jajajaja, Cristal, ya me hiciste sonrojar otra vez.
Apapachos, muchos.

LadyMarian dijo...

Hola Nancy!!
Vengo un poco atrasada con tus entradas porque la "panzoncita platicadora" que tengo en mi casa estaba un poquito enferma.
Qué entrada tierna! Me encantó!!

Vos decís que no sos extrovertida, pero me parece que algo de eso te ha quedado, por lo menos por escrito. ;P

Besos

paola guillen dijo...

asi deberian ser aún las cosas, no crees!!!
q bonita historia.