miércoles, 11 de febrero de 2009

Kerosene: memorias de rápida combustión (I)

Hola a todos. A partir de hoy empezaremos a publicar en este su blog una serie de posts escritos por Alfredo Vicente, mejor conocido como Kerosene, quien tiene una cantidad de anécdotas increíbles. Pero mejor los dejo con él para que les explique mejor.
Apapachos
Nancy
Con este post, que escribí hace ya casi un año en mi viejo blog, inauguro la serie de historias Kerosene: memorias de rápida combustión (más información sobre el proyecto en este link). Este es un bonito recuerdo de aquellos primeros años en la URL, de la cual aún tengo mucho que escribir. De esta primera historia “base” se irán desprendiendo, en el futuro, varias anécdotas relacionadas con esos años de locura y aprendizaje, escritas en nuevos posts. Nostalgia universitaria fue el título que le puse cuando lo publiqué por primera vez, en marzo del 2008.
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De cuando viví mis primeros años en la Landívar (nostalgia universitaria)
Hoy por la mañana acudí a la universidad para reunirme con mi asesora de tesis.Todo hubiera sido un procedimiento normal salvo que ella se demoró un poco y mientras tanto empecé a recordar...Pasar por aquella facultad, que ahora está en otro lugar, más grande, y más ostentosa, detonó muchas memorias de mi paso por la Landívar (antes la facultad era un diminuto espacio chapucero en otro edificio, pero era simpática, ahora es grande y absorta, indiferente).Cómo ha cambiado todo...Recuerdo que cuando entré a la "U" tenía 18 años recién cumplidos, e ingresé con muchos clavos psicológicos a mi carrera. No inmadurez precisamente, pero mucha debilidad moral, mental, y una creciente baja autoestima, que sin embargo no me impidió pasar unos magníficos momentos en esos dos primeros años de Ciencias de la Comunicación.La cafetería estaba monopolizada y era ampila, ahora ya hay un Burger King, y miles de mini-cafés de comida rápida. Cuando entré en el 2001 aún fui testigo de las largas y tediosas colas para asignarnos cursos manualmente, resultando en unas 2 horas de bonita espera, eso sí teníamos suerte y no se "caía" el sistema. Ahora cada quien en su casa se asigna por Internet en 5 minutillos y ya... No sé... pensando y pensando, me empezó a entrar la nostalgia... de alguna manera, sentía más humano aquel largo y odiado proceso de asignación...Recuerdo que la Universidad la veía enorme, gigantesca. Ahora me aburre. La gente era única, cada quien tenía su poco de músico, poeta y loco (cada uno era toda una personalidad! hasta los "mierdas"). Ahora se ven "chavitillos" en serie que ya vienen con su etiqueta del momento marcada: "Emo", "Punk", "caquerín", o "rockero". Los normales pasan inadvertidos. Antes hasta los normales hacían algo digno de llamar la atención... No sé, tal vez uno ya se empieza a sentir viejo en ese aspecto.Antes la vibra era más humana, insisto. Ahora en sus laptops, ensimismados, estos chavos le dejan a uno la sensación de que en mucho menos de una década los pencazos socioculturales van siendo cada vez más duros.Recuerdo cuando editábamos manualmente los videos. Ahora todo es en software. Recuerdo aquellos divertidos momentos en el cuarto oscuro para revelar los rollos en la clase de fotografía. Recuerdo los talleres de video con John Dunn. Los primeros "reductazos", mis primeros "clavos alcohólicos", y el descubrimiento del "high" de la yerba (recuerdo haber llegado una vez a contar que más de la mitad de la clase habían probado la marihuana en aquél entonces).Después del segundo año todo empezó a cambiar. Uno avanza, claro. Uno mejora su propia versión, porque uno estaba harto del malogrado hardware que traía del colegio y demás asuntos. Recuerdo que vivía quejándome de todo, sobretodo de las clases y de los catedráticos. Bueno, todos vivíamos quejándonos. Antes incluso existían para nosotros los "santos" y los "villanos" entre los catedráticos de la facultad. Hoy en día, incluso los que solíamos llamar "villanos", ya ni gracia tienen. Uno los ve tan normales...En el tercer año muchos empezaron a dejar la universidad, algunos se casaron, otros se metieron de lleno a trabajar (al día de hoy algunos son famosos en el ámbito mediático) y pocos desgraciados fueron víctimas de su holgazanería y demás desperfectos. Éramos felices la verdad. Tampoco es que me jacte de que hayamos sido una generación de universitarios revolucionarios e ideológicos ni nada de esos cuentos habituales, pues ya esa atmósfera se había perdido hace tiempo (cuando entré definitivamente aún los landivarianos estaban viendo en qué empezaban a encajar). Luego, el cuarto y quinto año fueron la despedida. Definitivamente me di cuenta que ya empezaba la transición hacia los nuevos "chavitos" cuando me empecé a dar cuenta que en las clases que llevaba el 90% eran nuevas caras. Lo bonito fue que esos dos primeros años, los "supuestamente" más atrasados y "criticados" años, fueron para mi, los mejores. Los más intensos. Como bonito recuerdo me quedan: las fotografías de las jodederas, algún que otro teléfono del 10% que sí se mantuvo en contacto luego de encontrar trabajo, una tesis pendiente, y una enorme deuda en la biblioteca por un compañero a quien le presé el carnet para que sacara libros y nunca los devolvió. Todos nos prometimos, en esa pseudosociedad que en algún momento llegamos a formar, amor eterno. Amistad perpetua. Puras pajas, viendolo bien. Ahora lo único que nos queda son estas memorias. Pero bueno, pasa como en todo, supongo que así pasa por ley natural. Estoy seguro que todos nosotros, muy en el fondo, ya nos hemos perdonado grupalmente por ello.En fin, que nunca pensé que iba a llegar ese momento en que iba a mirar para atrás y decir "puta, ya empiezo a envejecer". La verdad es que me sorprendí. Por un momento me empezó a envolver esa nostalgia, yo que era una mala versión de mí mismo, que me sentía incompleto, me quejaba de todo... ahora que lo veo, realmente era más libre aún, no tenía verdaderamente de qué preocuparme, no trabajaba, sólo cumplia con ir a la U a emborracharme, a pasarla bien, y empezar a disfrutar de la vida... AHH.. AQUEL PRIMER AÑO... Gracias por esos momentos a: "Sebas", "Fhurer", Mónica, Juliana, los "chicos bien", Gabriel, El "Freak", Héctor, Alejandro "el pimp" Méndez, Ana Ruth, Josué, Pedro, Diego, Carla, Maria José, "Chofo", "Amadeus" Castro, Gustavo, Nadya, Heber, Pérez Canto, y demás protagonistas, tanto héroes como villanos, que hicieron de mis dos primeros años universitarios unos momentos que, a pesar de no haberlos apreciado en aquel entonces, ahora atesoro con nostalgia.Por un momento empecé a revivir esos momentos, tantos recuerdos... incluso llegué a pensar que qué bonito sería seguir, solo por volver a vivir esos tiempos, recibiendo clases con mis compañeros, pero luego desperté... vi a mi alrededor y observé las caras de esos nuevos alumnos (que se ven más chavitos de lo que uno era al entrar a la "U")... y entonces... ZUAS! "a la mierda!", pensé (De vuelta a la realidad). "Tengo que graduarme y salir de esta mierda cuanto antes", volví a pensar. Y entré a la facultad, a mi cita.
Alfredo Vicente

4 comentarios:

Nancy dijo...

En realidad esta no es exactamente una historia citadina, sino la introducción a una serie de historias que Kerosene irá publicando en este blog. Le damos la bienvenida a esta serie que promete ser muy divertida.

Alexxx dijo...

ahhhhhh los recuerdos de los primeros a;os de la u, que chilera fue esa epoca, despues de salir del colegio, ahhh que rico entrar a la u, mas relax, mas libertad, etc.

SETH dijo...

bueno si fue tu historia, que bien si no tambien que bien, pero me diste en mi carota, jajajjaa yo empece los primeros tres años sin portatil y en la galileo la usamos mucho, el cuarto año si la use bastante era mi arma, es mas aun la uso, jajajaj si soy bien peque, pero pues, tenes razon, entras y miras las etiquetas caminar, grupitos, te miran de pies a cabeza, pero igual yo se que tu al igual que yo eso nos vale, disfrutamos y guardamos cada momento en nuestra mente y en nuestro corazon, asi como extrañe mis colegios, extrañare la universidad

Patricia Cortez dijo...

uff, Nancy, como somos casi contemporaneas me asustaste. cuando teníamos 18 años no había ciencias de la comunicación en la landivar, otra de mis frustraciones ya que tuve que estudiar medicina porque todas las carreras social-humanísticas eran por la noche y no me dejaron estudiar en la noche.