sábado, 13 de septiembre de 2008

De por qué no fui monja


Sí. Aunque ustedes no me lo crean, alguna vez pasó por mi cabecita convertirme en monja.
Debo haber tenido vivarachos 10 u 11 añitos cuando leí un libro sobre la historia de San Francisco y Santa Clara. Para mí fue algo muy impresionante y hasta contagioso. Llegué a pensar incluso: "qué bien, si puedo ser pobre no tendré preocupaciones y me podré dedicar a hacer cosas buenas, total, no tendría nada qué perder". (Tan noble yo, jajaja)
Además, por aquella lejana época tenía yo la autoestima por encima del Éverest. Así que modelaba frente al espejo con sábanas y trapos en la cabeza. Y pensaba: "Me veo bonita de monja. Voy a ser una monja bonita, me luce el mantito ese".
De más está decir que no tenía ni pizca de fe, ni idea de dios y no entendía ni piloyes de religión (desde que estaba estudiando la doctrina cuestioné muchas cosas que serán objeto de otras historias más adelante).
Así las cosas, un día que estaba con mi familia en misa en Santo Domingo, se me ocurrió ir a confesarme, pero en lugar de hablar de mis pecaditos con el cura, lo que hice fue hacerle la consulta. "Fíjese que quiero ser monja, pero no sé qué debo hacer"
No recuerdo nada de lo que me dijo el curita. A mí sólo se me quedó una frase: "No debes haber conocido varón"
Hasta allí llegaron mis intenciones. Yo conocía a mis primos y a algunos de sus amigos y a algunos vecinos. Había conocido muchos varoncitos en el parvulitos (porque después sólo estudié con niñas). Caray, ahora entendía aquellas historias de las santas que desde niñas habían sido recluidas en los conventos. Ni modo ellas sí podían ser monjas, pero yo...
De la que me salvé. Seguro seguro no tenía vocación, en cambio resultó más interesante haber conocido varón. ;)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja no te imagino de monja

Juan Luis dijo...

No creo que la hayas pegado de monja. Qué locura hubiera sido !!!!! Al final veo que te decidiste por los hombres. Bien hecho.

Juan Luis G.

Nancy dijo...

Ya me vas a sacar los colores, Juan Luis. Pero bueeeee... para qué te digo que no si sí...

Nicté dijo...

me hizo recordar a una tía, que conoció a una mujer solterona y auto-santificada, que cuando se presentó le dijo "soy señorita, jamás he conocido varón" y ella le contestó: "¿se refiere a, biblicamente?"

Juan Carlos Lemus dijo...

amo a las monjas, no sé por qué. una sicóloga diría que es mi machismo y la virginidad de ellas y no sé cuántas pajas más. No, lo cierto es que las amo. Por otro lado, te cuento que yo, en un tiempo, quise ser sacerdote. Ya había conocido hembra, hacía mucho, pero a uno no le preguntan eso, así que iba directo al altar. Fue hasta que me di cuenta de que no haría nunca mis votos de castidad, ni porque me entregaran el vaticano, que dije, No, el mundo mundano me necesita.

saludos

Nancy dijo...

Hola Nicté, me impresionó tu blog, está muy bueno.

Juan Carlos,
No te imagino de maxi, jajajaja. Yo creo que sí hubiera podido hacer votos de castidad... lo que no habría podido nunca es hacer votos de silencio. :o)

Nancy dijo...

p.d.
tampoco hubiera hecho votos de obediencia