martes, 15 de septiembre de 2009

Pastel de piña parte 2 (o boca de calcetín parte 2)

La semana ya empezó, y antes de que avancen los días, espero que todos la vivan con buen humor. Por eso hoy los dejaré con una historia de mi amigo Aníbal Ruiz, firma que ya conocen por el incidente del pastel de piña. Pues bien, los dejo con la zaga de aquel simpático incidente:

La semana pasada visitamos a mi cuñada favorita y les mostré el post de Nancy "Boca de calcetín", lo cual les ocasionó mucha diversión y comentarios "no a mi favor".

Mi cuñadita me recordó que el infame incidente del pastel de piña tenía corolario. "Convenientemente" yo ya lo había olvidado. Esto fue lo que pasó a continuación:

En vista de la firme negativa de doña Carol de hacer un pastel de piña al estilo de mi mamá, yo conseguí la receta y me dispuse a hacer una gran cantidad de masa para el pastel de piña. Medí los ingredientes para hacer suficientes pasteles para un mes. Saqué la batidora de doña Carol, su adorada y nunca bien ponderada Kitchen Aid y llené el tazón hasta el tope. Y la puse a batir y a batir y a batir...Hasta que comenzó a salir humo y se detuvo. La masa estaba ya batida y pude meterla al horno pero la licuadora se negó a arrancar de nuevo. Doña Carol estaba que también echaba humo...No acabó allí la humazón. Salí un rato de la casa y al regresar había humo en la cocina. ¡Los pasteles de piña! Corrí a sacarlos del horno, pero para nada... estaban como que eran pasteles de chocolate...Final feliz. La Kitchen Aid sólo tenía un fusible quemado y no perdí más que unas cuatro o cinco libras de harina, un par de docenas de huevos, mantequilla, azúcar, piñas y todo eso, además de una buena porción de mi orgullo y autoestima.Creo que yo tampoco vuelvo a hacer el pastel de piña para mí...

12 comentarios:

La Vivi dijo...

Hay hay hay....no la kitchen Aid!!!
y...quien le dio la receta? Su mama? Hay hay hay!!!

Lujo dijo...

Hola Hola,
Recuerdo la anécdota del pastel de piña. Pobre Aníbal....siento que pasara tan mala experiencia al intentar hacer los pastelitos.
Es una suerte que la kitchen Aid "no muriera" en el intento ;), me temo que el enfado de Carol hubiera sido mucho mayor :)
Abrazotes enormes para todos!!

yoly dijo...

Gracias por dejar tu mensaje en nuestro blog.
Muy linda tu entrada.
Besos

Becca dijo...

jajaja me encanta la historia, yo soy muy mala en la cocina pero muy muy mala

gracias por tus visitas, un abrazote!

dianitah! dijo...

hehehe xD... nada más se hacer quesadillas, y conste que es una cosa extrema que no se le salga el queso hoho xD

gracias por lo apoyos, se te agradecen mucho... pense que tantas ersonas se interesarían... en fin, gracias de las muchas muchas... seguiré tus consejos...

^^

saludos... "ahí nos leemos"

Leonel dijo...

Ja ja ja ja!!!! No se si deba creer que fue a propósito, o sea después de meter la pata volver a meterla de esa forma, tan apoteósica!!! je je je je...
Es que digo que no se si creer que fue a propósito porque seguro la señora por lo menos tendrá el consuelo eterno de poder decir "sí, el pastel no me salió igual que el de su mamá, pero cuando él intentó hacerlo... por poco quema la cocina!!!!" y yo creo que tener ese consuelo compensa la metida de pata inicial (al menos en algo) :o)
¡Gracias por compartir la historia! y ahora que ya viene cierto cumpleaños muy especial que debo preparar cuidadosamente, tengan por seguro que no intentaré hornear pastel ni de piña ni de nada, será pastel de la pastelería.
Aquí en Guatemala decimos "echá pan para tu matate" es decir escarmentar con la experiencia ajena :o)

Sonia. dijo...

es la maldicion de la Piña!!!!!

fuchi.. es que no me la como por nada del mundo, ni en dulce, agua, paleta, gelatina, pastel, nada.. nada!... que bueno que no lo haras de nuevo.. al fin que ni me gusta.

=0p


besitos!

Alexxx dijo...

jajaja fue un dia de humazon!!!

Maribel de Morales dijo...

Que cantidad de humo la que salió, humo de la kitchen, humo de los pasteles y el orgullo, también se hizo humo...
Muy buena historia.

Saludos

LadyMarian dijo...

jajajaja!! El orgullo herido es lo peor! jaja! Por estas cosas no me gusta cocinar. Tanto tiempo ahí metida trabajando para que por un mínimo descuido aparezcan los problemas.
Besos

Nancy dijo...

A mí me encantó la historia (tanto la parte 1 como la 2). Creo que Aníbal no sólo aprendió la lección sino que, además, ha aprendido a reírse de sí mismo. Eso es algo muy bueno porque nos ayuda a asimilar mejor nuestras experiencias de vida.
Estoy segura que doña Carol también se ríe ahora de todas aquellas situaciones.
Apapachos a todos.

cristal00k dijo...

Ese pasteeel! que te trae a mal traer! Sigue sin salirte como a su mamá jajajaja!
Besos pasteleros!