jueves, 9 de octubre de 2008

El pez por su boca muere


Las historias de Patty y MaR desataron en mi memoria una serie de anécdotas simpáticas. Aquí les va una de ellas:

Resulta que Margarita, hermana de Marina (empleada doméstica de mi casa), trabajaba con mi hermana mayor. Un día Margarita pidió permiso para irse a su pueblo el fin de semana. Mi hermana accedió. Sin embargo, la joven no regresó ni el lunes, ni el martes, sino que creo que hasta el miércoles o jueves.

Mi hermana estaba molesta y le dijo a Margarita:

- Si sabías que no ibas a regresar el domingo me hubieras llamado por teléfono.

A lo que la chica respondió:

- Si llamé, pero sólo se oía a la perica...

2 comentarios:

El Kontra dijo...

Esas pericas, pilas (como la Nico) para contestar el teléfono. Salutations Totalitations Maestrísima Maximus Nancy Arroyave de la Blogosfera Real Interespacial

Nancy dijo...

Saludos, gran Kontra, gracias por pasar por este su blog. A ver cuándo nos cuenta una historia porque va a llegar el día en que me quede sin algo para contar... ¿o tal vez no?