miércoles, 8 de octubre de 2008

Traducción simultánea I

¿No les digo? La realidad supera a la ficción. ¿Qué me dicen del cínico de portillo y de la güizachada que nos cae como bofetada? Mejor dejo para los blogs más serios estos temas que no ayudan al buen humor. Así que yo sigo con mis historias para regalarles un momentito de distracción.
Nicolasa era una joven marquense que también trabajó en mi casa y de quien guardo gratos recuerdos. Tanto nos identificamos, que ella le puso a su segunda hija mis dos nombres.
Pues bien, la Nico, como le llamábamos cariñosamente, también tenía sus puntadas. Aquí les va esta historia pequeñita y simpática.
Un día llamaron a la puerta y la Nico atendió.

- ¿Va a querer naraaaaanjas?, preguntó un vendedor.
La Nico llegó corriendo a donde mi hermana y le dijo:
-Dice que si van a querer naranjas
Mi hermana mayor, que estaba en plena adolescencia, le respondió

- Decile que nel, maestro
Obediente, la Nico regresó con el vendedor y, con aire de solemnidad le dijo:
- Dicen que no, profesor

8 comentarios:

Patty dijo...

Hola Nancy, las empleadas sí que tienen sus buenas puntadas. Ahí va una de "la Aura", una empleada a la que toda mi familia la quisimos muchísimo, no era para menos trabajó 22 años con nosotros. Era de aquellas personas buenas, pero realmente buenas buenas, y honrada además, tanto que velaba por la economia de la casa. Ella no sabía leer ni escribir, mucho menos de matemática pero se iba al mercado de compras. Un día llega y le dice a mi mamá: doña sarita, las zanahorias cada vez están más caras, me las querían dar a Q3 cada una, pero yo les dije que si no me las dejaban a tres por Q10 no me las llevaba...y así sí me las dieron...
Pero se le perdonaba todo a la Aura. Ya murió pero estoy segura que ella junto a otro par de personas que también ya partieron, son mis ángeles de la guarda

Alfredo Vicente dijo...

Qué bueno que guardaron esa anécdota, son de esas que parecen adaptables para comedias en la TV. Me recuerda el chavo. Saludos!

Nancy dijo...

Gracias Patty y Alfredo.
Tu historia, Patty, es idéntica a una de mi mamá que sí sabe leer y escribir y al menos las operaciones aritméticas...

El Kontra dijo...

Asaa pilas la Nico. Lo del pollo ronco era de esperarse, un mafioso no se entrega asi nomás, si nuestras autoridades fueran tan pilas como la Nico, otro país fuera este. Saludotes maistra, digo profesora Nancy.

Anónimo dijo...

Hola Nancy, lo del pollo ronco, es otro rollo, mejor seguimos con tu rollo y te comento algo de la "Ale", saber donde aprendio la palabra "hipocrita", que cuando estaba enojada la decia a gritos, en una ocasion, un muchacho que trabajaba en una ferreteria del pueblo, sin querer se la paso llevando con una carga que llevaba en la espalda, y ella le dice bien enojada: hipocrita. Cuando llego a la casa, nos conto la historia y nos conto lo que paso y dice: el muy hipocrita ni siquiera me contesto...........MaR

S@kis dijo...

Que chistosa la Nico

Julio F. Lara dijo...

Esta anecdota está buenísima Nancy. Me hizo reir, porque mis papás tienen tienda desde hace años y durante mi adolescencia ocurrieron cosas parecidas que se mata uno de la risa

Nancy dijo...

¡S@kis, tanto tiempo! Bienvenido siempre.
Julius, bienvenido y bienvenidas tus historias. Ya sabés que aquí caben esas de la tienda de tus papás que no caben en El Calaquero.
Ya había dejado el respectivo comentario a tu última actualización: la de hace dos horas.