martes, 28 de octubre de 2008

Una streper en La Reforma


Dicen las malas lenguas que "nunca falta un roto para un descosido". Pues bien, no sólo mi ex ha andado en paños menores en la calle... tengo que confesar que yo también tengo mi numerito de streptease a plena luz del día.

Bueno, es una exageración, pero lo que les contaré es una de esas anécdotas que en el momento le causan a uno mucha vergüenza.

Esto ocurró en la época en que no habían nacido mis hijas. Mi ex y yo acabábamos de llegar a Guatemala y yo trabajaba en un pequeño semanario (7Días). Tenía que hacer una entrevista en la Cámara de Industria, al final (o inicio, depende de cómo lo vean) de la Avenida La Reforma.

Me puse un vestido muy bonito. Era de lona gris y se abrochaba adelante... con un sinnúmero de broches a presión.

Pues bien, no teníamos automóvil en aquellos tiempos, así que tomamos una camioneta que a lo largo del trayecto se fue llenando de gente hasta casi reventar.

Yo tenía que bajar varias cuadras antes que mi ex, así que nos despedimos y mientras él tocaba el timbre yo empecé a abrirme paso hasta la puerta trasera de aquel viejo bus. Pero, oh vergüenza: con cada paso que daba entre el gentío se iban abriendo los broches, y no podía volverlos a cerrar. La angustia de que el piloto arrancara antes de que yo me bajara se apoderó de mí y sólo intenté protegerme colocando las manos al frente para que el vestido no se abriera mientras caminaba hacia la puerta.

Todo fue en vano. ¿Qué creen? Al bajar del bus no había un solo broche cerrado. Pasé mucha vergüenza intentando abrocharlo uno a uno. Tarea difícil pues si empezaba por los de abajo se abría la parte de arriba y viceversa.

De plano que me vio un montón de gente, pero yo fingí demencia (nada difícil para mí) y, como pude, logré abotonar todo el vestido.

Menos mal se me ocurrió pedir el baño en cuanto llegué al edificio. Al entrar me di cuenta de que había caminado varias cuadras con los broches mal colocados. Sobraban arriba y abajo, al estilo de Cantinflas.


13 comentarios:

el Kontra dijo...

Si yo hubier ido en la camioneta hubiera chiflado juuuuiitt juuuiiuu y después iniciado el coro "mucha ropa... mucha ropa..." pues no siempre se topa uno con una streper tan guapa ;)
Saludos maestrísima, buena historia y buen dibujo.

Luis FIGUEROA dijo...

jajajjajajajajajjajajaaja. va un abrazo!!!!

Lilith2014 dijo...

Yo diria que esa tu anecdota es muy buena. No se porque, pero me dio cierto cosquilleo cuando la leía, talvez porque la forma que lo contaste me parecio un poco sensual. Pero que se yo, talvez es mi mente cochambrosa.

Saludos y que bueno que tenes las agallas de contar esa anecdota.

Angel Elías dijo...

yo simplemente quiero ver la foto

Fernando Ramos dijo...

Nancy, cuando uno es patojo, los hombres digo, esos son los momentos que siempre se esperan, con los cuates nos poníamos a ver a las patojas bajar de la camioneta, porque a más de alguna siempre se le subía el vestido o la falda.

Piensa en lo feliz que hiciste a los que disfrutaron tu desventura. Y lo bien que te quedó la historia.

Saludos.

Roberto dijo...

ehhhhh realmente a pesar del escenario es muy sensual imaginar cada botoncito fuera de su lugar. Dichosos los ojos de quienes vieron a la streper. Que buena historia, Nancy.

Nancy dijo...

En realidad me dejaron sin palabras y con cierto rubor...
Kontra, qué bueno que no ibas en la camio y que en aquella época (1989 o 1990) imagino que eras un niño. Gracias por el silbidito, lo de guapa y tus demás comentarios.
Luis querido, tanto tiempo... qué bueno tenerte por acá con todo y tus carcajadas.
Lilith, que mente cochambrosa jajajaja, hombre al fin. La verdad es que hay que aprender a reírse de uno mismo, hace la vida más fácil.
Ángel querido, ¿quien te dijo que alguien inmortalizó aquel momento con una foto? Que bueno que en aquella época no habían celulares, menos con cámaras. Si no, ya estaría el numerito en youtube.
Fernando, hombre al fin, ¿no? Gracias por hacerme ver el lado bueno de mi desventura... jajaja
Roberto... otra mente cochambrosa...

Juan Carlos Lemus dijo...

wauuuu
se me sale lo albañil que llevo dentro.
esa histoira está como para vendérsela a nicté.
muy buenota, digo, bonita.
dichosos los botones que desenrollaron tan cálidos misterios.
jui juíiiio

Claudia Navas Dangel dijo...

Que buena historia Nancy, ya había visto tu blog, locual me alegra, pero te había comentado aún
un abrazo

PROSÓDICA dijo...

Aaaahhhhhh eso da un clavo horrible!!. nunca me ha pasado una así con botones, solamente con súbitas subidas de falda al pegarme el viento fuerte (tipo a lo Marilyn Monroe ajjaja).

Lo bueno es que no tuviste que tomar otro bus.

saludos y abrazos.

Nancy dijo...

Juan Carlos, jajaja, cuando no el albañil...

Hola Claudia y Prosódica, yo también las leo, pero no me da tiempo de comentar. Me alegra que me visiten y que hayan dejado sus comentarios.
Prosódica, si supieras la caminadota que me tocó hacer ese día, todo por no subirme en una camioneta llena. jajaja

el Kontra dijo...

Tenía entre 11 o 12 añitos pero ya admiraba "las cosas bellas que tiene la vida" larala... larara... larararala... ;)

Bastante popular tu post ya viste.

PD: Al rey moscardón no se le pasa una!! Jajaja...

Alexxx dijo...

jajaja, pero menos mal solo se desabrocharon y no se rompio!!