jueves, 13 de noviembre de 2008

Mi primera vez... en el diván

Dejemos los asuntos fantasmales para mañana. Hoy daré un giro a mis historias y les contaré sobre la primera vez que tuve que acudir a los servicios profesionales de una psiquiatra. En realidad fue frustrante, pero algo de cómico subyace en el recuerdo de aquella deplorable experiencia.

Ya había ido hace como 10 años a una sesión con un psicólogo, pero como era mi amigo, creo que no pude sincerarme o no le permití llegar al fondo de mi compleja personalidad. Bueno, no me dio la solución ni la respuesta que buscaba, pero fue un alivio desahogarme, hablar un poquito con él.

Luego, hace como 6 o 7 años, empecé a sentirme muy deprimida. Lloraba sin motivo aparente, descuidé mi casa y mis cosas, etc. Estaba pasando por un mal momento emocional. Hablé con mi hermana que es médico y me recomendó a una psiquiatra "muy buena", según ella, que la había ayudado mucho a superar una situación similar.

No tenía la más mínima idea de cómo sería la reunión con un psiquiatra. Pero pensaba que como esta no me conocía podría haber mejores resultados que con mi amigo psicólogo. Quizás tenía demasiadas expectativas.

Llegué al consultorio como a las seis de la tarde. Unos minutos después apareció la doctora, joven y muy amable, y empezamos la sesión.

El lugar era extraño. Sin escritorios, ni secretarias, ni sala de espera. Era el consultorio y ya. No había diván, sino dos sillones, uno para ella y otro para mí (el dibujo en paint, pues, es una idealización). Una mesita cuidadosamente colocada a la par del sillón del paciente, con una conveniente caja de Kleenex (valga la propaganda) que debe resultar muy útil. Al menos a mí me resultó así.

No recuerdo bien cómo empecé a hablar y simultáneamente a llorar amargamente. Ella me hacía una que otra pregunta de vez en cuando, y yo hablaba y hablaba, lloraba y lloraba. Honestamente ya no recuerdo lo que le decía.

Lloré a mares, debo confesarlo. Estaba muy mal.

Luego, supongo que pasada la hora de consulta, hubo un silencio entre las dos. Ella se acomodó en el sillón antes de hablar. Yo esperaba sus palabras como una pequeña luz al final del túnel, algo de qué asirme para comprender que todo tenía solución... Y ¿qué creen?

Cuando abrió la boca fue sólo para preguntar:

- ¿Por qué usa usted palabras rebuscadas para hablar?

(Silencio, incómodo silencio)

Me quedé perpleja, no supe qué decir. Me tomó por sorpresa aquella pregunta fuera de lugar.

Quise justificarme (aunque no creía hablar de manera rebuscada)

- Bbbbbueno, a lo mejor como soy editora me trato de editar y corregir inconscientemente, a lo mejor trataba de ser clara... no lo sé.

En fin, no sé qué más me dijo, pero seguro nada de lo que yo esperaba. Me recetó unas pastillas que sí me sirvieron mucho, porque dejé de estar triste a los pocos días, así que ni me las terminé.

No hubo siguiente sesión. Me conformé con las pastillas. No quise regresar por otro comentario semejante.

En fin... Menos mal no volví a deprimirme hasta llegar a necesitar a un profesional. Ahora me da risa recordar aquella pregunta imprudente en el momento en el que yo esperaba algo más profesional de su parte.

9 comentarios:

Alexxx dijo...

hay profesionales que uno los cree que son capaces de todo, pero hay quienes que la gran!!!.
Algo asi era un doctor donde ibamos con la familia (solo un par de veces fuimos y ya), el doctor lo examinaba a uno y se quedaba pensando y le preguntaba a uno "que es lo usted tiene?" y se quedaba pensando jajaja.
Muy buena foto, y sobre todo el cuadro del master freud
salu2

Lena dijo...

jajajaja!

Pobre.

Palabras rebuscadas!

¿cómo se le ocurre preguntar semejante chorrada a un paciente que está triste?

Qué bueno que nunca más vino la tristeza!

La espantó!

Un beso, Nancy!

PROSÓDICA dijo...

Yo quiero hacer dibujitos así!!. ME ENCANTAN!, tan pilas que sos.

Con ese tipo de ayuda que se echa la profesional, seguro se le van más de una caja de kleenex por persona jajaja. FATAL vos Nancy!. Al menos te ayudó a desahogarte... tal vez sólo neceistabas a alguien que te escuchara un poco, muchas veces luego de desahogarnos realizamos que las respuestas están en nosotros mismos.
Yo la única vez que fui con una psicóloga, me fue bien la verdad.... aunque hubo mucho que no pude decirle... tal vez por eso me fue bien ajjaaj... no hablé mucho.

Te quiero agradecer tus comentarios que nunca faltan por mi casa... gracias de corazón, especialmente el del último post (anda escondido, pero allí está). No sabes lo bien que me han caído tus palabras.

Abrazos fuertes Nancy

Roberto dijo...

Yo nunca he ido con un psicologo o un psiquiatra. Debe ser porque antes la gente creía que eran "loqueros", pero cuando necesite uno te voy a preguntar el nombre de esa señora para no ir con ella.

Miss Penny Lane dijo...

jajaja.. qué mate de risa.. yo soy una experta en psicologos y psicólogas... me han obligado a ir desde que tengo como diez años. La verdad eso de ser dramática me encanta... al principio me lo tomé en serio, pero después era una diversión. Inventar nuevas y maravillosas historias...
últimamente supongo que necesito ir, pero me da rechazo saber que estos "profesionales" son humanos y también juzgan desde sus códigos morales y éticos...

Patricia Cortez dijo...

como parte de mi entrenamiento, cuando intenté ser psicoterapeuta, recibí no se cuantas horas de terapia.
un psiquiatra divino y hábil.
el momento más bello fué cuando ya no iba a regresar a terapia y lo fuí a saludar, hablamos una hora, pero fué él quien se desahogó. si, también son humanos y muchas veces meten sus propias opiniones.
otra anecdota: una vez estaba yo dando psicoterapia a una señora, por alguna razón había pasado una noche terrible de turno y tenía mucho sueño, por momentos me dormía y la señora seguía hablando. de pronto le dije algo sin mucho sentido y se levantó furiosa. en la siguiente cita me dijo que yo le había ayudado mucho. funcionó a pesar mío.

Nancy dijo...

Alexxx, realmente es desestimulante que haya "profesionales" tan ineptos.
¿Te gustó la foto de Freud? Es que ahora decidí hacer nuevos experimentos en el paint, jajaja. Mil gracias por tus palabras.

Lena, tienes razón, qué bueno que se fue la tristeza. Te aseguro que no la dejo regresar. Y cuando hay alguna amenaza de reincidencia, busco alguien con quien hablar o algo de qué reírme. Me he reído mucho con los últimos dos posts de Alexxx.

Prosódica: De verdad se siente bien bonito que me digan cosas bonitas de mis dibujitos. Gracias. Ahora cada vez que hago un dibujo pienso: ojalá no los defraude.
Y bueno, ya sabes. Siempre te leo y te respeto muchísimo. Sin conocerte sé que eres una gran mujer y te admiro. Un abrazote.

Roberto: Cuando necesites un psicólogo o un psiquiatra, mejor venite conmigo. Aquí está mi hombro y un par de orejitas. Te aseguro que funciona. ;)

Miss Penny, que gusto y qué honor. Y qué mate de risa lo que cuentas. Como no tenía experiencia en la materia olvidé de qué estamos hechos todos. Buena observación.

Ay, doctora, qué divertido eso de que el psiquiatra terminara siendo el desahogado... jajaja y que la doñita, a pesar de que te dormiste, aún así sintiera que la ayudaste. Creo que todos necesitamos quién nos escuche. A lo mejor por eso yo me he vuelto adicta a los blogs.

el Kontra dijo...

Bueno el de Munch, hace poco fue recuperado. Saludos

Angel Elías dijo...

ah!!!! yo creo que lo que funcionaron mejor fueron las pastillas, solo faltaba que fueran placebos, jajajaja

Palabras rebuscadas, jajajaja que bien que te jactes de tan noble y leal habilidad